Una educación sexual de calidad es necesaria para un buen desarrollo sexual y afectivo

No recibir una educación sexual no es un tema menor. Y es que de ahí surgen las dificultades sexuales, las inseguridades y los problemas en las relaciones sexuales. Las consecuencias de esta carencia pueden ser la falta de autoestima sexual, las relaciones no igualitarias o las faltas de respeto y la presión social. ¡Ah! Y algo muy importante: olvidarse de disfrutar.

De hecho, tenemos unos datos escalofriantes que hacen evidente que es más que necesario seguir haciendo hincapié en la educación sexual:

  • Según un estudio, el 47,8% de los jóvenes aprende de sexo por internet y el 45,5% pregunta a sus amistades o contrasta la información encontrada con ellxs.
  • El 12% de lxs encuestadxs afirma no haber recibido ninguna información sobre sexualidad. 
  • El 68,5% de lxs jóvenes españolxs de entre 16 y 25 años cree que la educación sexual que ha recibido no es suficiente. 
  • Según los Datos del Estudio Nueva Pornografía, el  90% de los jóvenes han visto porno en su móvil antes de los 12 años.

Es hora de apostar por una educación sexual normalizada en la que veamos el sexo como lo que es: algo natural y necesario.

Beneficios de recibir una buena educación sexual

En el hipotético y maravilloso caso de recibir una buena educación sexual, nos ahorraríamos malos tragos por los que, quien más, quien menos, todo el mundo ha pasado alguna vez. Por eso, hoy os traemos 10 consecuencias positivas de recibir una buena educación sexual:

1. Adiós a los estereotipos sexistas

Que una persona con senos vaya con escote no significa que esté pidiendo sexo ni que dé el consentimiento de nada. Tampoco si va sin sujetador, si lleva pantalones cortos o si hace topless.

Cuidar a tu pareja o a tus amistades NO te hace un calzonazos. Ridiculizar a las personas que tratan bien a sus seres queridos y no ven a las mujeres como objetos también es una actitud sexista.

Este tipo de actitudes alimentan la cultura de violación. Sí, existen casos de agresión en el otro sentido, pero cuando se trata de las mujeres, los datos son alarmantes: según la OMS, una de cada tres mujeres ha sufrido una agresión sexual o psicológica según la OMS.

Y no debemos olvidar que el mundo no solo gira en torno a hombres y mujeres: también hay personas que no se sienten identificadas con ninguno de estos dos géneros y otras que sienten que su identidad no va acorde con su cuerpo.

Moraleja

Si desde peques nos enseñan que el respeto hacia la otra persona es muy importante, ¿por qué no se nos explica el impacto que puede causar un comentario o comportamiento sexista? No debemos olvidar que, seamos como seamos, todxs somos personas.

2. No al machismo

Machismo no es solo la violación física hacia la mujer. Machismo es cualquier comportamiento, por pequeño e inofensivo que parezca, que infravalora a la mujer. Desde jugar a mamás y papás y que la mamá se encargue de la cocina y de cuidar a los bebés, hasta nuestro propio vocabulario. Vamos a poner algunos ejemplos sobre este último aspecto

  • Expresiones machistas: se usa “¡Qué coñazo!” para referirnos a algo negativo y “¡Es la polla! para expresar algo muy positivo. ¿Te lo habías planteado?
  • Sobre oficios: LA secretaria, LA señora de la limpieza, LA dependienta, LA enfermera, LA cocinera... ¿Por qué todos los oficios que consisten en “servir” se relacionan con la mujer? ¿Acaso no hay hombres que cocinan o son enfermeros?
  • Los disfraces “para mujer” de Halloween 💀 o Carnaval 🎉 ¿Por qué son tan pequeños, ajustados y parece que hayan salido del vestuario de una peli porno?

Moraleja

Aprender a hablar y a comportarse es muy importante. Pero hacerlo con respeto y conscientemente, lo es aún más.

3. Sociedad inclusiva

La homosexualidad ha existido siempre, y las madres o padres solterxs también. ¿Por qué nos empeñamos en ignorar que existe más de un tipo de estructura familiar?

Por suerte, hay muchas personas, entre ellas las del colectivo LGTB+, que no se rinden y siguen remando contracorriente para normalizar la diversidad sexual y buscando que ninguna persona se sienta excluida de esta sociedad, como ellas lo han sido. ¡Incluso WhatsApp contribuye a conseguir una sociedad más inclusiva con sus iconos! 

4. Relaciones sexuales sanas

Como venimos diciendo, el respeto es un aspecto esencial en materia de educación sexual. Y es que en cualquier tipo de relación sexual (ya sea con o sin amor) no puede faltar la igualdad ni el respeto.

Para tener una relación sana es importante tener en cuenta a la otra persona: sus gustos, su manera de hacer y su consentimiento. En otras palabras: nadie puede obligar a nadie a hacer nada.

5. Responsabilidad y toma de decisiones individuales

Al plantear una sexualidad libre y basada en el respeto, las presiones sociales que existen hoy en día, como por ejemplo el perder la virginidad cuanto antes o probar todo tipo de prácticas sexuales, se diluyen. Y es que se entiende que cada persona va a su ritmo y tiene gustos distintos.

Moraleja

Gracias a este aprendizaje, las personas actúan acorde a sus propias decisiones y no se lanzan a hacerlo solo porque la sociedad lo haya determinado así.

6. Inseguridades y tabúes fuera

Muchas de las consultas que recibimos diariamente en Platanomelón tratan sobre tabúes sexuales que todavía se mantienen. Como, por ejemplo, no masturbarse por pensar que es algo malo o que si alguien de la pareja usa un juguete sexual es porque la otra persona no le complace... Varios mitos que si se analizan no tienen sentido alguno, pero que, aún a día de hoy, nos impiden disfrutar de nuestra sexualidad. 

7. Libertad y autoconocimiento sexual

Aprender sobre sexo en la teoría y en la práctica (ya sea a solas o en compañía) nos enriquece. Hace que no tengamos miedo ni vergüenzas para querer explorar tanto como queramos. Conocer que existe una zona G para las personas con pene (el punto P) y que hay muchas otras zonas erógenas más allá de los genitales, hace que nos sintamos libres para experimentar y nos ayuda a sentirnos más satisfechxs.

Y no solo nos sentimos libres de explorar con nuestro propio cuerpo, sino que aprendemos a no encasillarnos y a probar con personas distintas: tengan pene o vulva, con más de una persona... Y es que, como como dijo Goethe, no hay nada hay más terrible que una ignorancia activa.

8. Expresar sentimientos

La afectividad es muy importante en el sexo (aunque no sea el amor de nuestras vidas). Trabajar en ello nos ayuda a expresar nuestros sentimientos hacia nosotrxs mismxs y hacia el resto.

Moraleja

Que nos guste coquetear y jugar con la otra persona no significa que tengamos que ser de piedra y no podamos expresar nuestros sentimientos. ¡Quiere y déjate querer!

9. Conciencia sobre la protección

¿Sabías que 2 de cada 5 adolescentes tienen sexo sin protección? Pero... ¿no era eso lo único que nos enseñan en las aulas? ¿Cómo es posible? Algo se estará haciendo mal cuando la protección es lo que más se enseña y lo que menos se aprende.

Enfocar las charlas de sexo en la prevención de embarazos y de infecciones de transmisión sexual, dejando de lado el placer, hace que veamos el sexo como algo malo.

Moraleja

Si habláramos sobre protección como una de las infinitas cosas que tienen que ver con el sexo (no la única), es muy probable que tomáramos más conciencia de ello.

10. Ser feliz

Puede parecer una falsa promesa, pero tenemos muy claro que recibir una buena educación sexual ayuda a que tengamos más seguridad en nosotrxs mismxs y también contribuye a potenciar la complicidad en pareja. Para nosotrxs, estos son 2 pilares clave para alcanzar la felicidad.

 

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Solo nos queda decirte que, si por desgracia no recibes una buena educación sexual, siempre podrás contar con nosotrxs. ¡Viva la educación sexual!