No lo decimos nosotr@s, lo dice... LA CIENCIA

¿Conoces el efecto Coolidge? Si la respuesta es no, te explicaremos lo que es y al final seguro, pero es que SEGURO, que dirás “Aaaaaaaah, era eeeeeeso... pues sí, va a ser que sí”.

El efecto Coolidge es el nombre que se le da a un fenómeno que observamos en los humanos, en particular en los hombres y personas con pene, pero que en realidad se da en todas las especies, y también (aunque bastante menos) en las personas con vagina. Y... ¿en qué consiste?

Pues verás, tras el coito, las personas con pene necesitan un tiempo antes de poder volver a jugar con su pareja. Eso es así aquí y en Pekín. Algunas, más bien pocas, no necesitan descansar entre juego y juego, la mayoría trabajan en la industria del porno, los que no, aún no saben que son seres especiales y maravillosos, aprovecha. Este tiempo que pasa entre que eyaculan, hasta que pueden volver a jugar se llama período refractario, y puede ir desde el par de minutos hasta más de una semana. Este período va aumentando con el paso de los años, por eso de adolescentes tienden a ser seres sedientos de juegos que pueden jugar hasta 10 veces en una tarde y, más adelante el ritmo baja (por suerte o por desgracia), dando lugar a un mejor ratio de calidad-cantidad.

¿Y esto qué tiene que ver con “lo nuevo nos gusta más” y el efecto Coolidge? Pues verás, se ha comprobado en machos de diferentes especies que este período refractario puede reducirse. ¿Cómo? Fácil, cambiando a la hembra. Eso es, amig@s, no lo decimos nosotr@s, lo dice la ciencia. El efecto Coolidge es un fenómeno que prueba que el deseo sexual de los mamíferos macho (o sea, personas con pene) se renueva con la presencia de nuevas parejas sexuales.

Y ahora que sabemos esto, ¿qué hacemos con nuestras vidas? ¿Cómo integramos esta información en nuestro cerebro y en nuestro día a día? Con alegría y filosofía. Porque esto no quiere decir que una persona con pene vaya a correr a los brazos de otra persona solo por ser la novedad. El ser humano es un animal racional que va más allá de los instintos primarios reproductivos. O eso esperamos. No, en serio, don't panic.

Eso no quiere decir que esté de más, para todo el mundo, currarse un poco la cosa y buscar juegos que ayuden a salir de la rutina. De este modo, la llama, la curiosidad y la pasión serán más fáciles de mantener encendidas; no solo para las personas con pene, sino también (y en la misma medida) para las personas con vagina.

¿Y cómo?

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1. Entendiendo el sexo como un todo

El sexo va mucho más allá de la “acción” en si. Para nosotr@s, el sexo es todo lo que ocurre desde que la idea de jugar pasa por tu cabeza, hasta que el juego en sí tiene lugar. Es decir, todos tus pensamientos, todos los juegos previos, el tira y afloja, las conversaciones subidas de tono, las miradas, los roces “sin querer queriendo”...

2. Probando cosas nuevas

Puedes subir la temperatura probando y explorando nuevos territorios. Nuevas posturas, nuevas técnicas, nuevos juegos. ¿A qué nos referimos?

  • Bondage: imagina tus muñecas atadas a la cama, sin poder moverte, y tu pareja estando al control de la situación. ¿No te excita? Pues a tu pareja seguro que también. En este post te contamos cómo iniciarte en estos jueguecitos.
  • Sexo anal: el sexo anal es la técnica tabú por antonomasia, lo que la hace increíblemente irresistible. Terminad con los tabúes y disfrutad de los juegos más sensuales y “prohibidos”, verás cómo pronto os sentís más cerca y más cómplices que nunca. ¿Queréis un dato interesante sobre el sexo anal? El 94% de las mujeres y personas con vagina que lo han practicado han llegado al orgasmo. En este post encontrarás más información y consejos para disfrutar al máximo de estos juegos.

3. Sintiéndote sexy

La clave para que el resto te vea irresistible es que tú te sientas sexy. Si tú no te lo crees, será más difícil que se lo crea el resto. Y es que la actitud es clave en esto de los jueguecitos. Tener seguridad de ti mism@ te convierte en sensualidad y deseo.

Sorprende a tu pareja con aquello que te haga sentir más sexy e irresistible, ponte ese perfume que sabes que saca su lado más salvaje y tu lado más travieso, píntate los labios rojo pasión o espera a tu compi cual Señor Grey y, cuando os veáis, aflójate la camisa que tantas ganas tendrá tu compi de arrancarte. Algo sugerente y divertido puede ser ponerte unas esposas alrededor de la muñeca y, cuando tu pareja llegue a casa, ponerle el otro lado. No podréis huir ;)

4. Dándole más peso a los preliminares

Como hemos dicho en el punto 1, el sexo es todo, y esto incluye los preliminares. Caricias, besos, masajes, hacer piececitos bajo la mesa... todo esto son preliminares, y son la manera perfecta de aumentar nuestro deseo sexual.

¿Nuestra recomendación? Una vela de masaje, ya que es un juguete muy versátil que os ayudará a crear una atmósfera sensual, a ambientar la sala con olores naturales y afrodisíacos y además, su cera-aceite templada os permitirá disfrutar más que nunca del cuerpo de vuestra pareja.

5. Tantra

Si lo que queréis es acortar el período refractario, una manera puede ser el sexo tántrico, del que hablamos ya en este post. El sexo tántrico es algo que requiere dedicación y constancia; y que, a cambio, ofrece una mayor intimidad con tu pareja, relaciones sexuales más duraderas y la posibilidad de disminuir el período refractario, al conseguir el orgasmo sin eyaculación.

Aquí nuestra recomendación es que no os centréis en la meta, sino en el camino, que puede ser muy divertido, íntimo y sobre todo satisfactorio ;)

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Ahora que hemos llegado al final del post, te lo volvemos a preguntar, ¿sabes lo que es el efecto Coolidge? ;)