El estudio revolucionario de Marie Bonaparte sobre su propio placer 

El orgasmo “femenino” ha sido, y sigue siendo, uno de los grandes misterios de la naturaleza humana. Es el tema central de la serie de Netflix Sexify, en el que tres universitarias polacas crean una app para medir y explorar el orgasmo de sus usuarixs —y con una BSO brutal, en la que cada tema que abre un capítulo es una versión de un orgasmo. 

En el discurso final la protagonista (cuidado, spoilers) dice: “Hay más mitos sobre el orgasmo “femenino” que sobre los supuestos efectos nocivos del gluten en el cuerpo humano. Para las mujeres es difícil alcanzar el placer en el sexo. El placer es solo un efecto colateral y no un objetivo en sí mismo. Por eso quisimos hacer esta app entre las tres: para tener la posibilidad de conocerse a una misma y descubrir el placer que nuestro propio cuerpo puede darnos. La mujer introduce sus datos físicos y cómo se siente, y la app creará un mapa donde puede ver cómo darse placer o pasárselo a su pareja para que lo haga”. 

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El orgasmo “femenino” existe, inspira interés, debate, polémica, literatura científica y popular, porque no todas las personas con vulva consiguen llegar al orgasmo de la misma manera. Algunas personas llegan por estimulación del clítoris, otras por estimulación vaginal, otras estimulando los pezones o con fantasías sexuales (o todo a la vez, o simplemente nunca llegan). 

Cada persona es un mundo, y a la hora de sentir placer nos pueden afectar tanto aspectos físicos como mentales, como nos cuenta Pere Estupinyà en su libro S=EX2: La ciencia del sexo. Esto es lo que intentó investigar Marie Bonaparte: por qué ella no podía tener orgasmos con sus amantes, pero sí a solas. 

El estudio de Marie Bonaparte

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Todo comenzó a principios del siglo XX, cuando Marie Bonaparte, princesa de Grecia y Dinamarca, psicoanalista y escritora francesa, quería saber por qué no podía tener orgasmos con sus amantes pero sí cuando se masturbaba a solas. Ella pensaba que era una cosa completamente anormal y se obsesionó hasta tal punto que decidió llevar a cabo su propia investigación: ¿Quizás su clítoris estaba demasiado alejado de la entrada de su vagina y por ello no conseguía llegar al orgasmo durante la penetración? Como bien sabemos, el clítoris es cuya función principal es la de generar placer, pero tenemos que decir que no está en la mejor zona para conseguirlo únicamente con la penetración. 

Marie Bonaparte convocó a 243 mujeres cisgénero para medir la distancia que había entre el clítoris y la entrada de la vagina. Descubrió que esa distancia era determinante en la capacidad de una persona para tener orgasmos por penetración, ya que, cuanto más alejado esté el clítoris, menos estimulación recibe durante la penetración. Bonaparte midió esa distancia en el cuerpo de 243 mujeres y les preguntó a todas por la frecuencia de sus orgasmos durante el acto sexual.

Como bien nos explica Pere Estupinyà, Marie Bonaparte estableció una distinción entre tres grupos de mujeres:

  • Las mesoclitorianas representaban un 10% de la muestra y eran las que tenían el clítoris situado a unos 2,5 cm de su vagina.
  • Las teleclitorianas la distancia clítoris-vagina significativamente mayor a 2,5 cm.
  • Las paraclitorianas eran quienes tenían el clítoris más cercano a la vagina.

En 1924 Marie Bonaparte publicó sus conclusiones en la revista científica Bruxelles-Médical bajo el pseudónimo A. E. Narjani. Para ella había una relación directa entre la frecuencia de los orgasmos durante el acto sexual y la distancia entre el clítoris y la vagina.  

 ¿La teoría de Marie Bonaparte es verídica? 

Desde la salida de este estudio ha habido muchos más que buscaban dar respuesta al mismo tema. En el Instituto Kinsey quisieron revisar los datos de Bonaparte y publicaron un artículo en la revista Hormones and Behavior explicando que la distancia entre clítoris y vagina podría ser uno de los muchos factores implicados en la frecuencia de los orgasmos durante el coito.

Como hemos dicho en la introducción, hay muchísimos factores que influyen en nuestra capacidad de llegar o no al orgasmo: la conexión con nuestra pareja, el estrés, nuestros quehaceres, nuestras preocupaciones, la estimulación mental o de nuestras zonas erógenas. Pero también hay que tener claro que no todo es mental, como bien nos explica Pere Estupinyà: la parte física es también importante. ¿Y tú ya conoces tus genitales? Coge un espejo y empieza a explorarlos para conocerlos mejor físicamente.

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 Aún queda mucho recorrido sobre el estudio del mundo del orgasmo “femenino”. Como bien nos explican las chicas de Sexify, cada persona es un mundo. La protagonista cierra su discurso diciendo: “Tengo que conocerme porque si no, no puedo avanzar. Tengo un cuerpo gracias al cual puedo realizar todo lo que mi corazón desea y quiere conseguir. Quiero buscar distintos tipos de placer, tantos como quiera”. Así que, no te obsesiones con un tipo específico de placer, busca tu camino, el juguete que mejor te vaya, la postura que mejor te sienta o la estimulación que más te gusta. ¿Lo mejor? Es que queda aún mucho por investigar y experimentar, y tú deberías ser la primera persona interesada en conocerte, como las chicas de Sexify o Marie Bonaparte.