¿Qué es la eyaculación precoz? Causas y posibles soluciones. 

La eyaculación precoz se produce cuando, de manera persistente, la eyaculación es prematura e incontrolable. A pesar de esta definición, no hay un tiempo estipulado para la eyaculación; es decir, el tiempo que tardamos en eyacular no debería preocuparnos. De hecho, la eyaculación precoz no es ninguna enfermedad, sino algo que sucede a una de cada tres personas con pene al menos una vez en su vida y que, en la gran mayoría de los casos, tiene fácil solución.

Entendemos la eyaculación precoz como eyacular antes de lo esperado: antes o al principio de las relaciones sexuales (sobre todo con penetración). Y, aunque es algo normal, es susceptible de ser trabajado cuando representa un problema para algún miembro de la pareja. Por eso, si este es el caso, lo más importante en estos casos es identificarlo y ponerle solución.

Causas de la eyaculación precoz

Las causas pueden ser tanto psicológicas como físicas, y es muy importante conocer cuáles pueden ser antes de aventurarnos a ponerle solución. Estas son algunas de las principales causas:

  • Causas psicológicas: la baja autoestima, la falta de satisfacción sexual, y dificultades como la ansiedad o el estrés pueden estar en la raíz de los problemas persistentes de eyaculación precoz.
  • Causas orgánicas: como la prostatitis crónica, la ingesta de fármacos, los problemas de tiroides, o las enfermedades neurológicas.
  • Presión social: muchos hombres y personas con pene sufren una gran presión social con respecto al sexo y una responsabilidad con respecto al tiempo que debe durar el coito. La presión social, el tener que “dar la talla”, a menudo juegan una mala pasada y se convierten en ansiedad, lo que repercute negativamente a la erección. 
  • Masturbación: nuestras primeras experiencias sexuales suelen ser a solas, cuando descubrimos la masturbación. Esta práctica suele ser algo tabú (por suerte, cada vez menos), sobre todo durante la adolescencia. El miedo a que nos pillen hace que vayamos directos a excitarnos y a tener un orgasmo rápidamente, en la misma zona y de la misma manera, lo que hace que nos centremos solo en los genitales y nos perdamos muchísima información. Estos hábitos de masturbación, podrían llegar a desencadenar una futura eyaculación precoz.
  • Inseguridad: además, cuando nos enfrentamos a una nueva pareja sexual, la inseguridad puede invadirnos, acompañada de pensamientos como “no soy capaz”, “no estoy a la altura” o “se va a decepcionar”, lo que puede hacer que la ansiedad anticipatoria nos vuelva a jugar una mala pasada.

Consejos para combatir la eyaculación precoz

Ahora que conoces las posibles causas te será más sencillo imaginar cómo atajar el problema. Aquí te dejamos unos consejos:

  • Ambiente cómodo: lo ideal es encontrarte en una situación relajada y libre de juicios. Si no nos encontramos en un entorno cómodo, será más probable que aparezca cualquier tipo de dificultad sexual. Por eso, lo primero es sentirse en un espacio seguro.
  • Respiración: una respiración adecuada es fundamental durante las relaciones sexuales y, por desgracia, a menudo es la gran olvidada en la ecuación del orgasmo. Ayudaos de la respiración para mantener un ritmo pausado, con inhalaciones y exhalaciones profundas. Esta técnica te ayudará a relajarte y a ser consciente de las sensaciones presentes. Echa un vistazo a este artículo sobre el sexo como meditación.
  • Restar importancia a la penetración: en ocasiones, la ansiedad surge por la idea de la penetración en el sexo. Si la idea de penetrar te provoca ansiedad y esta repercute en la erección, una posible solución es dejar la penetración en standby durante un tiempo. Esto ayudará a mantener a raya los pensamientos negativos. Una vez podamos disfrutar de nuestras relaciones sexuales sin la presión de la erección ni de la penetración, es muy probable que nos relajemos y las erecciones aparezcan solas.
  • Conocerse: si nos conocemos seremos capaces de identificar el punto de no retorno (el momento justo antes de eyacular) y aprender a controlarlo. Esto puede tomar un tiempo pero tiene solución en la gran mayoría de casos. Te recomendamos que si tu situación persiste, acudas a un profesional de la sexología  que te pueda atender de manera personalizada. Para empezar a trabajar el punto de no retorno, recomendamos el uso de un juguetito como el huevo Tenga, que permite explorar estos tiempos (a solas o en compañía) e ir mejorándolos progresivamente con la práctica.
  • Ejercicios Kegel: en el caso de las personas con pene consisten en contraer y relajar los músculos pelvianos (entre cuyas funciones está la de controlar la eyaculación) situados entre los genitales y el ano, en intervalos de cinco segundos, 3 veces al día. 
  • Edging: se trata de una técnica por la cual tendrás que detener la estimulación justo en el punto de no retorno para reducir la estimulación y relajarte. La idea es mantenerte en el punto de excitación más tiempo sin llegar al orgasmo, de manera que pueda llegar a controlarse. Esta técnica, aparte de proporcionar unos orgasmos más intensos, te será de gran ayuda a la hora de aprender a controlar los orgasmos y, por tanto, la eyaculación.

Esperamos que estos consejos te sirvan no solo para facilitar un mayor control sobre tus eyaculaciones, sino para mejorar la calidad y la comodidad de tus experiencias sexuales… ¡Olvídate del reloj y disfruta!