Fingir orgasmos… ¿A favor o en contra?

En una de las escenas más memorables de la historia del cine, Sally (Meg Ryan) le enseñaba a su amigo Harry (Bill Crystal) lo fácil que resultaba fingir un orgasmo. Lo divertido del momento (¡seguro que lo recuerdas!) es que sucedía dentro de un restaurante totalmente abarrotado. Harry estaba convencido de que, si alguien fingía un orgasmo con él, lo sabría con seguridad. Su amiga le demuestra  lo fácil que es simular placer con una serie de gestos y gritos que llaman la atención de todas las personas presentes. La divertida escena termina con una mujer pidiendo que le trajeran para comer lo mismo que a Sally…Y es que fingir un orgasmo no es nada raro. Lo único que nos diferencia es la calidad y la frecuencia de nuestras “actuaciones”. 

¿Qué ocurre en nuestro interior cuando tenemos un orgasmo?

Nos enamoramos de los orgasmos porque no hay nada que se les asemeje. Para que esa magia actúe es necesaria mucha química. ¿Cómo funciona en tu interior? Cuando acudes a las rebajas y estás en modo “Voy a comprarme toda la tienda”, vas hasta arriba de dopamina. Es el mismo neurotransmisor que te está diciendo “¡Quiero sexo! ¡Y lo quiero ya!”. La dopamina se genera con la emoción de la expectativa. Por otro lado, durante el orgasmo produces serotonina, que reduce el estrés, y oxitocina, que te hace sentir muchísimo bienestar o cariño por tu pareja. Después llega la liberación de un buen puñado de endorfinas. Estas últimas son, químicamente, muy parecidas al opio. Sí, por eso te quedas en modo relax absoluto. 

¿Por qué fingimos orgasmos?

Más de la mitad de la población con vulva lo practica… y una de cada cuatro personas con pene también. Dejémoslo claro: no debería ser necesario fingir, ya que el orgasmo no es un objetivo en sí mismo. Podemos pasarlo muy bien sin necesidad de llegar al clímax. A la mayoría nos preocupa que nuestra pareja pueda simularlo, pero ¿es posible que lo hayamos hecho? ¿Y por qué?

  • La misma preocupación por no poder alcanzar el orgasmo es lo que nos motiva a fingirlo. 
  • Gestionamos un “momento incómodo” al sentir vergüenza por algo que nos incomoda. Si es tu caso, puedes parar en cualquier momento y hablarlo con tu pareja. 
  • Queremos recompensar el esfuerzo y no herir los sentimientos de nuestra pareja sexual. 
  • No podemos con nuestra alma, queremos descansar, y queda un poco brusco decir: “Gracias por tu colaboración, pero necesito dormirme ya”. En vez de fingir, ¿por qué no planteáis otras prácticas para este día? Como, por ejemplo, una buena sesión de masajes. Seguro que será mucho más placentero y agradable y una experiencia mucho más positiva.
  • Actuar como si tuviéramos un orgasmo hace más excitante el momento, lo erotiza… aunque nosotrxs no alcancemos el clímax. Fingir no siempre es malo, simplemente a veces lo usamos como parte de la seducción o lo incorporamos como un elemento erótico en la relación. Así que, si finges orgasmos porque os excita hacerlo, no hay ningún problema. ¡Disfruta del juego! 

Fingimos orgasmos, ¿y qué?

La mentira ha formado parte de la historia de la humanidad, porque si no mintiéramos de alguna forma, nuestra vida sería muy complicada. En realidad, más que faltar a la verdad, estamos maquillando la realidad. Igual que con los dulces, “demasiada” verdad nos puede jugar en contra, y a veces un efecto secundario de no saber morderte la lengua es que todo el mundo quiera salir corriendo. La sinceridad en pareja es importante, pero no hace falta ser sincericidas (vamos, kamikazes de la sinceridad). Tú decides hasta qué punto quieres compartir todos tus secretos con tu pareja, tu intimidad es tuya.

Aun así, hay veces que podemos gestionarlo de otra forma, con... ¡asertividad! La idea es poder decir las cosas que nos gustan y las que no nos gustan en la cama de manera delicada y sin que resulte brusco. En vez de decirle a tu pareja “No lo haces bien” o “No me gusta cómo me tocas”, podemos promover un cambio en la otra persona diciendo algo cómo “Me gusta cuando me tocas de esta manera, por qué no pruebas ahacer lo mismo en mi clítoris/pene”, “Me encantaría que probaras ahacerme…”. 

Si das una de cal y una de arena en la frase, guías a tu pareja y os iniciáis en el juego de la comunicación asertiva. Solo tendréis que fingir si forma parte de vuestros juegos/fantasías sexuales. 

Pero… preferiría no fingir orgasmos

Cuando se trata de situaciones esporádicas es algo común, pero quizá llegue a ser un problema si se convierte en algo habitual. ¡Y es que fingir nos puede sacar de apuros, pero también puede jugar en nuestra contra y dejar un gran vacío! 

¿Sabías que conocerse bien a unx mismx es la mejor manera de saber qué nos gusta que nos hagan en la cama y poder comunicárselo a nuestras parejas sexuales? Esa certeza sería la primera en nuestra lista de estrategias elaborada por nuestras expertas. Tenemos muy buenos consejos para ti, desde aprender técnicas de masturbación hasta trabajar las fantasías o mejorar la comunicación… Toda esta información forma parte de nuestra Guía para mejorar tu autoestima sexual, disponible aquí. 

 VER MÁS ❯