El femdom o dominación femenina rompe con los roles de género tradicionales
El femdom es una práctica asociada al BDSM, aunque se trata de una dinámica que vas más allá de la esfera puramente sexual, ya que se asocia a actitudes de dominación erótica, roles de género y la confianza entre las personas que participan.
A día de hoy, el femdom tiene una mayor aceptación debido a la diversidad de prácticas que se alejan de las convencionales.
| Un estudio reveló que el 68,8% de los participantes reportaron al menos una fantasía o práctica BDSM. [1] |
En este artículo te explicamos qué es el femdom, su origen y contexto cultural, y te damos unos consejos para practicarlo de forma segura y placentera.
¿Qué es el femdom? De la sumisa a la dominatrix
El femdom consiste en una relación de dominación femenina consensuada. En esta dinámica, la mujer dominante ostenta una posición de autoridad mientras que su compañero de juego adopta un rol sumiso. Esta dominación puede ser psicológica, simbólica o física, según las preferencias de los participantes.
| Esta práctica juega con un interesante “cambio de roles”, ya que históricamente lo femenino se ha asociado con lo sumiso y lo masculino con lo dominante. El femdom rompe con esta norma, dando la libertad de explorar roles de dominación independientemente del género. |
Al contrario de lo que algunos puedan pensar, la dominación femenina no se basa en la violencia, sino en la comunicación, la confianza y el respeto mutuo. Los participantes definen conjuntamente los límites, reglas y objetivos de sus interacciones. Para algunas personas, esta práctica representa una forma de exploración, mientras que para otras constituye un modelo relacional duradero y estable.
Oigen y contexto cultural del Femdom: historia de las mujeres dominantes
La idea de la dominación femenina existe desde hace mucho tiempo en la historia cultural y artística. De hecho, hay ejemplos de figuras mitológicas de la antigüedad que representaban mujeres poderosas capaces de invertir las dinámicas de poder tradicionales. Más adelante, la literatura y el arte europeo a menudo eran protagonizadas por mujeres dominantes, en ocasiones percibidas como seres fascinantes e incluso peligrosos, y ya en el siglo XIX, este arquetipo se afina cuando se empiezan a abordar de forma más explícita temas como el deseo, el control y la sumisión.
Con el nacimiento de las comunidades BDSM modernas del siglo XX, la dominación femenina ha ido ganando protagonismo y visibilidad, y la llegada de Internet ha sido clave para asentar estas comunidades gracias a su difusión y un mayor alcance.
A día de hoy, el femdom sigue apareciendo en la cultura popular, las series, las películas y las redes sociales. Esta visibilidad ayuda a normalizar este tipo de prácticas y a abrir el debate sobre las dinámicas de poder, la identidad y el consentimiento en las relaciones.
Consejos para la práctica de la dominación en el sexo o female dom
Como toda práctica vinculada al BDSM, el femdom debe basarse, ante todo, en el consentimiento y la seguridad. Para ello, aquí dejamos algunos consejos útiles para su práctica:
- Una buena comunicación de los participantes es esencial antes incluso de comenzar la experiencia. De esta manera, antes de empezar debéis establecer cuáles son vuestros deseos, límites y expectativas para evitar malentendidos o situaciones incómodas. También es muy importante acordar una palabra de seguridad que, en caso de ser mencionada, interrumpa por completo la dinámica.
- Cuando eres principiante (y si no lo eres, también), lo ideal es empezar de forma progresiva: no es necesario que tengáis accesorios sofisticados o extremos; podéis empezar a experimentar con una actitud autoritaria, juegos de roles simples o reglas simbólicas que os ayuden a crear dinámicas interesantes. Si es tu primera sesión, puedes empezar por dedicarle de 15 a 30 minutos. Puedes pedirle a tu pareja que se ponga de rodillas, que te quite los zapatos o que te haga un masaje, por ejemplo.
- La confianza también juega un rol importante en este tipo de dinámicas. El componente sumiso o en estado de sumisión sexual acepta de forma voluntaria la cesión de las partes acordadas del control, lo que conlleva una responsabilidad por parte de la persona dominante.
- Después de la sesión, muchas parejas practican el llamado “aftercare”, un momento de conversación y cuidados enfocado a reforzar la complicidad y asegurarse del bienestar de ambas partes.
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El femdom puede reflejar una evolución en las actitudes hacia la sexualidad y las relaciones humanas. Cuando se practica en un entorno sano y respetuoso, puede convertirse en una experiencia de autodescubrimiento e intimidad en pareja.
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Alex Segura