El deporte profesional siempre ha excluido al colectivo LGTB+, te dejamos unos tips para formar parte del cambio 

Si la escena de los niños jugando al fútbol y las niñas a las muñecas en el patio del cole te suena, no hace falta que te expliquemos que la idea de masculinidad hegemónica (cuyas características son la heterosexualidad, el desarrollo físico y la falta de afectividad) tradicionalmente se ha asociado al deporte. Aunque a lo largo de la historia el deporte ha tenido pocos referentes de personas homosexuales o de mujeres, nos sentimos orgullosxs de poder decir que esta tendencia está cada vez más equilibrada. Y es que el deporte forma parte de una vida sana y todas las personas deberíamos poder disfrutar de un ambiente libre de violencia y prejuicios. 

Lo más probable es que las personas pertenecientes al colectivo LGTB+ que hayan podido hacer carrera en el deporte profesional se hayan visto obligadas a disimular su condición, y es que las circunstancias sociales, religiosas y culturales han impedido (y probablemente siguen impidiendo en la actualidad) que se pueda reconocer la realidad de la diversidad sexual en el ámbito deportivo... ¡Parece mentira que sigamos así! 

Pese a todo, (¡y menos mal!) los cambios sociales han permitido que cada vez haya más concienciación gracias a organizaciones y colectivos que luchan cada día por defender los derechos LGTB+ en el deporte. Estos colectivos están presionando para que cada vez sea más difícil dar la espalda a esta realidad social y para llegar a la ansiada democratización de la práctica deportiva. 

Homofobia y heterosexismo en Educación Física 

Aunque a nivel legal se haya avanzado bastante en el camino de la aceptación de la diversidad sexual, la realidad es que aún queda mucho por hacer para que la sociedad integre el respeto a las personas que se alejan de esta heteronormatividad. De hecho, lo lógico sería que las escuelas estuvieran en el centro de esta lucha, y es que ¡la educación es el pilar fundamental sobre el que deberían construirse las bases de la tolerancia! 

Por desgracia, la discriminación sigue estando a la orden del día en los centros educativos. Además, la Educación Física es una de las áreas en las que más trabajo queda por hacer. 

En las clases de Educación Física, el profesorado suele fallar en aspectos como la inclusividad, ya que los estereotipos de género tradicionales han asociado ciertos tipos de deporte a hombres o mujeres... Pero sabemos que el deporte no tiene ni orientación sexual ni género, y esto es lo que la Educación Física debería saber transmitir. Por desgracia, no siempre es así y en estas clases también encontramos problemáticas de identidad ya que, al tratarse de una asignatura que se centra en el cuerpo, se viven situaciones que exponen a lxs jóvenes y que ponen en el punto de mira a aquellxs que se alejan del patrón estándar. 

Datos sobre las personas LGTB+ en el deporte 

Martina NAVRATILOVA fue la primera deportista profesional que salió del armario estando en activo (1981). Después de salir del armario públicamente, se convirtió en una de las mejores tenistas de todos los tiempos y fue una tenaz activista por los derechos del colectivo. 

Según la agrupación deportiva ibérica, en España el 64,5% del alumnado de secundaria ha presenciado comportamientos homófobos entre estudiantes o los ha sufrido en alguna ocasión (incluso siendo heterosexuales) en las clases de Educación Física. 

La Federación Europea del Deporte Gay y Lésbico (EGLSF) es una organización que promueve la visibilidad de este colectivo en el mundo deportivo y que representa a 15.000 deportistas de toda Europa de más de 100 clubes deportivos. 

Según la agrupación deportiva ibérica, de los delitos de odio del año 2019 en España, 83 ocurrieron en campos de fútbol e instalaciones deportivas. Ese mismo informe registra que los delitos de odio que tienen como causa la LGTBIfobia aumentaron en un 8,6 % respecto a los datos de 2018. 

En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 hubo 10 atletas declarados homosexuales. En Londres 2012, fueron 20, en Río 2016, 49, y en Tokio 2020, ¡cerca de 168! 

Hasta 2018, no se tenía constancia de que ningún jugador de la liga masculina de Primera División de fútbol se hubiera declarado abiertamente homosexual en España... Sorprendente, ¿no? Esperemos que las cosas cambien y que la orientación sexual no sea una barrera para hacer carrera profesional en el fútbol. 

En cuanto a los eSports... 

Los deportes electrónicos tienen cada vez más relevancia en el panorama internacional y, cómo no, también han pertenecido tradicionalmente a la heteronormatividad. Por suerte, ¡esto está cambiando! De hecho, Scarlett, profesional de Starcraft, es una mujer trans que está dentro del libro Guinness de los récords como la persona con más ganancias del mundo en el área de los videojuegos... ¡bravo por ella!

Tips para facilitar la inclusión de estos colectivos en el deporte 

  • Elaborar un protocolo de actuación ante cualquier caso de LGTBfobia y prestar especial atención a cualquier tipo de acoso o aislamiento. 
  • Adaptar los vestuarios y los baños para que las personas trans e intersexuales se sientan seguras y cómodas. 
  • Organizar actividades formativas sobre orientación sexual e identidad de género para lxs profesionales de la entidad deportiva. 
  • Visibilizar referentes deportivos del colectivo LGTB+ para concienciar y normalizar la diversidad entre la comunidad deportiva. 
  • Utilizar un lenguaje respetuoso que tenga en cuenta la identidad de género y evitar usar expresiones que estereotipen los roles de género. 
  • Informarse sobre la posible interacción de la medicación que puedan estar tomando las personas trans con respecto a las respuestas y adaptaciones fisiológicas al entrenamiento. 
  • Evitar realizar actividades diferenciadas por sexo. Si alguna vez hubiera una razón justificada, se deberá considerar el género con el que el grupo se sienta identificado. 
  • Potenciar actividades que trabajen la autoconfianza y la reflexión sobre la violencia y discriminación a los colectivos LGTB+. 

 

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Recuerda, el deporte no entiende de identidades de género ni de orientaciones sexuales: no hay deportes “masculinos” ni “femeninos”, pero sí masculinizados y feminizados, por lo que es nuestra responsabilidad eliminar estereotipos.