Sabemos que parar cuando estás a punto de llegar al clímax no es tarea fácil. Pero no te lo propondríamos si no estuviéramos seguras de que te va a encantar 😍

¿Preparad@ para conocer la técnica que multiplicará tu placer a lo loco?

Técnica para controlar el orgasmo

Dile al orgasmo que se espere

 

En qué consiste el edging

¿Edgi qué? ¿Eso se come? Calma, que la complejidad de la palabra no te haga pensar que esta es una técnica pensada para marcianos. Edging significa 'borde' u 'orilla' en inglés. En términos sexuales, y para que nos entendamos, implica quedarte al borde del orgasmo. En otras palabras ¡dejarte con todas las ganas!

Aunque en otros contextos esto puede ser malo, en este es todo lo contrario. Al hacerlo varias veces, cuando por fin te liberes, tu orgasmo será mucho más largo y potente 💥 ¡Algo totalmente distinto a lo que sueles experimentar!

Si esto de los anglicismos no va contigo, también puedes llamarlo control del orgasmo o punto de no retorno (aunque más que algo sexual parece una alarma de la DGT).

Lo llames como lo llames, la cuestión es que consiste en parar cuando estés a punto de llegar al orgasmo. Aguantar un poco más valdrá la pena, créenos.

Edging, control de orgasmos

Tal cuál

 

Cómo llevarlo a la práctica

Para disfrutar de este placer no necesitas a nadie, puedes hacerlo a solas o en compañía. Lo que si que necesitas es saber cómo hacerlo. Y es tan sencillo como seguir estos pasos:

 

1. Imagina y estimúlate

Empieza estimulando tus zonas más sensibles. Acaricia tus genitales por encima y poco a poco. Hazlo con tus dedos y, si quieres elevar las caricias a otro nivel, añádele un toque de vibraciones con la bala vibradora Neo Plus.

Y ahora, dale rienda suelta a tu imaginación. Es gratis y es la gasolina de tu sexualidad.

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2. No pares, sigue, sigue

En cuanto empieces a sentir placer, sigue. Vas por buen camino. Prueba a cambiar de ritmo, presión, zona... No te focalices solo en el clítoris o pene, dale cariño a tu zona G, A, K, glande, testículos, escroto... En definitiva, estimula de forma más completa los genitales.

Esto te ayudará a disfrutar de sensaciones placenteras distintas a las habituales.

Si quieres asegurarte una estimulación completa, con todas las letras, deja que Morgan, el vibrador conejito todoterreno, trabaje para ti. Hace de todo, ¡hasta se mueve!

Vibrador conejito con movimiento Morgan de Platanomelón

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3. Aprende a detectar el punto de no retorno

Al estimularte verás como tu respiración se acelera, como el calor se apodera de ti y la sangre se concentra en tu entrepierna.

Estos son los indicadores principales de que estás cerca del auge del placer, cerca del punto de no retorno.

 

4. Detén cualquier tipo de estimulación genital

¡Manos arriba, esto es un atraco! Ahora deja que tu cuerpo baje la tensión sexual y vuelva a un estado de calma. Aunque, en breves vas a volver a ponerte en marcha.

Como te decíamos, la técnica en sí no es complicada. Lo que es complicado es ser capaz de dejar de estimularte. Pensar que si lo haces te dará mayor placer, es una buena manera de conseguirlo.

 

5. Estimúlate de distintas maneras

En el paso anterior has parado la estimulación genital, pero, ¿qué hay del resto? Tienes permiso para seguir estimulando otras partes de tu cuerpo, como los pezones, los muslos... Recuerda que el órgano sexual más extenso es la piel.

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6. Retoma la estimulación genital

Aunque calmado, tu cuerpo sigue activo y quiere terminar con lo que ha empezado. Ha llegado el momento de saludar de nuevo a los genitales y dar paso a un orgasmo MUY intenso.

El final será de película. Y, si quieres que sea merecedor de un Óscar, invita a jugar a Lucas, el juguete que lo está petando.

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Ventajas de practicar el edging

Al practicar el edging, recibirás una cascada de efectos positivos tanto para el cuerpo como para la mente. Aprenderás a disfrutar del viaje y no de la meta, a tomar el control de tu sexualidad y a disfrutar del sexo sin necesidad de que participen los genitales. Pero... ¿qué pasa exactamente? ¿Por qué es tan importante?

 

Beneficios para el cuerpo

Para empezar, el edging te regala algo que te encantará: promueve la lubricación vaginal. A su vez, aunque no lo parezca, trabajas el músculo cardíaco. ¡Ir al gimnasio está sobrevalorado!

Por otro lado, algo que ya sabes pero que no está de más recordar es que el placer sexual produce oxitocina, que es la hormona (y el neurotrasmisor) que promueve la vinculación afectiva, la empatía, la memoria, y el aprendizaje.

Como ves, practicar el edging es más que recomendable. Así que, ¿a qué esperas para probarlo y recomendarlo?

Más allá de los beneficios a nivel físico, debes saber que jugar con el punto de no retorno hace que seas más consciente de la sensibilidad de todo tu cuerpo y de las sensaciones que se producen al estimularlo. Y no solo eso, saber cuáles son tus límites te permitirá conocer mejor tu sexualidad y tendrás mayor control sobre tus reacciones.

 

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Un disfrute más duradero e intenso esta a tu alcance. ¡Lánzate a probarlo!