Fantasear activa el deseo y es una herramienta de autoconocimiento 

Fantasear es una forma sana y normal de explorar la sexualidad e imaginar cosas que podrían ser imposibles en la vida real. Todo el mundo fantasea, ya sea con lo que planea cenar o con besar a la persona que le gusta, y es que la mente del ser humano es curiosa por naturaleza. Por eso, venimos a decirte que ¡no hay nada de qué avergonzarse! 

Las fantasías son una esfera más de nuestra sexualidad y las podemos usar en nuestro beneficio, ya que contribuyen a excitarnos y desencadenar la respuesta sexual y, por tanto, a conseguir placer y bienestar sexual. 

Sin embargo, algunas personas experimentan sentimientos de culpa o de vergüenza cuando se entregan a la fantasía. Queremos dejar claro que fantasear con algo no significa que sí o sí lo queramos hacer realidad, así que ¡deja volar tu imaginación! A otras personas, sin embargo, les preocupa no ser lo suficientemente creativas como para tener una imaginario erótico rico, pero lo cierto es que todo el mundo es capaz de fantasear, y aquí te traemos unos ejercicios para trabajar las fantasías. 

Por qué fantaseamos  

Las fantasías sexuales tienen un porqué y, aunque la cultura y nuestras experiencias influencien en nuestro imaginario erótico, cada persona crea su propio mundo privado con sus fantasías. Según un estudio sobre el deseo sexual de Dr. Justin J. Lehmiller, estas son las razones más populares por las que las personas informaron tener fantasías sobre el sexo (en orden de mayor a menor frecuencia): 

  • Para experimentar excitación sexual. 
  • Por curiosidad por experiencias y sensaciones sexuales diferentes. 
  • Para satisfacer necesidades sexuales no satisfechas. 
  • Para escapar temporalmente de la realidad. 
  • Para expresar o satisfacer un deseo sexual socialmente tabú. 
  • Para planificar un encuentro sexual futuro. 
  • Para relajarse o reducir la ansiedad. 
  • Por aburrimiento. 
  • Para sentirse más seguro sexualmente. 
  • Para satisfacer necesidades emocionales no satisfechas. 
  • Para bloquear distracciones durante el sexo. 
  • Para compensar a una pareja que no nos atrae demasiado. 

Como ves, fantasear puede ser de lo más útil, ya que puede reportar numerosos beneficios relacionados con el deseo y la satisfacción sexual, el autoconocimiento, la relajación e incluso la autoestima. 

¿Dónde y cuándo fantaseamos?

 

Según este mismo estudio, la situación en la que las personas más recurren a las fantasías es durante la masturbación. Sin embargo, también son muy frecuentes durante las relaciones sexuales con su pareja, mientras ven la televisión, en el trabajo, mientras hablan con otra persona, en un bar, de fiesta, en la escuela, en el gimnasio... ¡Vaya, parece que ninguna situación se salva!

Las 6 fantasías sexuales más comunes 

Como es lógico, hay ciertas fantasías más recurrentes en el imaginario colectivo... ¿Sientes curiosidad por saber cuáles son? Lo cierto es que seguramente tú mismx hayas fantaseado con estas situaciones... Según el estudio de Dr. Justin J. Lehmiller, las más comunes son las siguientes 

  1. Tríos y sexo en grupo: desde luego, los tríos, las orgías y los gangbangs con elementos voyeuristas y exhibicionistas son las fantasías más recurrentes... ¿sorprendidx? 
  2. Poder, control y sexo duro: actividades de BDSM que pueden ir desde lo más leve a lo más salvaje. Pueden ser fantasías relacionadas con sexo forzado, control total... Es importante destacar que fantasear con que un desconocidx te pilla por la calle para tener sexo, aunque puede ser una fantasía sexual común, en ningún caso es un deseo: nadie quiere que eso pase sin su previo consentimiento. 
  3. Novedad, aventura y variedad: estas fantasías comprenden actividades sexuales nunca antes experimentadas, que pueden estar relacionadas con el entorno, la situación, la incorporación de juguetes sexuales... 
  4. Pasión, romance e intimidad: estas fantasías suelen involucrar a una persona concreta y están más relacionadas con la parte emocional (sentirse deseadx, quieridx, validadx y conectar con la otra persona). 
  5. No monogamia y participación en la pareja: la mayoría de las personas con estas fantasías están en relaciones y tienen que ver con relaciones abiertas, poliamor, swinging, infidelidad... Pero tranquilx: aunque tu pareja te cuente que ha fantaseado con una posible infidelidad, eso no significa que quiera que pase ¿o acaso cuando lees una novela y te metes en el papel del personaje protagonista te conviertes en esa persona?  
  6. Flexibilidad erótica y cambio de género: fantasías sobre relaciones con el mismo género, travestismo, cambio de género... 

Cómo entrenar las fantasías sexuales 

Si quieres disfrutar de las ventajas de fantasear pero no sabes por dónde empezar, ¡no te preocupes! Las fantasías sexuales son algo que se puede trabajar, así que no te pierdas estos consejos: 

  • Busca un momento y lugar para relajarte, que te permita estar cómodx y libre de distracciones... Las interrupciones repentinas no son las mejores aliadas de las fantasías. 
  • Aplica la técnica del mindfulness: respira lentamente, hinchando el vientre, y trata de tomar conciencia de tu cuerpo. 
  • Averigua qué te excita: trata de recordar situaciones excitantes o eróticamente placenteras: ¿qué estabas haciendo? ¿qué te llamó la atención? ¿cómo te sentías en ese momento? Si te resulta difícil recordar, puedes crear desde cero pensando en escenarios comunes y dejando que la mente divague. Piensa en experiencias pasadas o totalmente nuevas y amplíalas. 
  • Incluye a la persona (o personas) con la que deseas fantasear: una vez que hayas descubierto qué te excita, puedes imaginarte con esa persona, ya sea conocida, desconocida, real, irreal… Y móntate tu propia película en la que tú serás protagonista, directorx, productorx y escenógrafx. 
  • Incluye tus sentidos: la excitación se potencia cuando utilizamos todos nuestros sentidos y no “imaginamos solo con los ojos”. Piensa en la voz de la otra persona, en su perfume, el calor de su piel y en los detalles del entorno. Todas estas informaciones le darán una tridimensionalidad increíble a tu imaginación y todo parecerá más real y más tangible. 

¿Sabías que...? 

Cuando imaginamos algo, nuestro cerebro se activa como si eso estuviera ocurriendo de verdad? ¡Por eso, entre otras cosas, nuestro deseo sexual también se beneficia! 

  • Novelas, relatos eróticos, películas subiditas de tono... El consumo de este tipo de contenido puede inspirarte y dar alas a tu imaginación. Además, puede ayudarte a descubrir cosas nuevas que quizás no sabías ni que te gustaban... 
  • Los juguetes sexuales nos pueden facilitar la tarea de fantasear sexualmente y acercarnos a nuestra imaginación porque nos ayudan a conectar con nuestro cuerpo, nuestras sensaciones y el momento. Además, tener juguetes eróticos suele ir de la mano de una buena relación con la sexualidad y con cierta apertura mental. 

Cultivar las fantasías en pareja 

 

Tener nuestro propio repertorio personal y otro compartido puede ser una estrategia increíble a la hora de potenciar la inventiva en pareja. Para trabajar el repertorio conjunto, te recomendamos este ejercicio... 

 

La caja de las fantasías

Cada miembro de la pareja pone en un papel las fantasías que quiera cumplir con su pareja. Se depositan en una caja y se escoge un día de la semana para cada unx en el que la pareja tendrá que negociar y cumplir una de sus fantasías (si es que ambxs lo quieren). La idea es conocer qué le gusta a cada miembro de la pareja y encontrar fantasías comunes para ambxs. 

 

 

Como has visto, imaginar, pensar y curiosear tiene múltiples beneficios y promueve el deseo sexual a solas y en pareja. Recuerda que la fantasía no dice nada sobre tus valores ni creencias, solo es una manera de potenciar el deseo sexual y mejorar así el bienestar íntimo o la sexualidad.