La postura más clásica del kamasutra puede ser mucho más sorprendente de lo que piensas

Déjanos adivinar... En tus relaciones sexuales con penetración, no hay ocasión que no hagas el misionero (esa postura en la que una persona de la pareja está boca arriba y la otra está encima, cara a cara) ¿Nos equivocamos?  Y déjanos adivinar otra vez... Lo haces siempre igual. Puede ser que hagas algo distinto, pero nada fuera de lo común. Es de las posturas más prácticas en nuestro país, seguramente porque es cómoda, fácil y permite tener una relación sexual íntima mirando directamente a los ojos de tu pareja. 

Lo bueno que tiene esta postura es que con pequeñas variaciones puedes seguir practicándola, pero saliendo de la rutina. Es una postura que además permite acariciar otras zonas erógenas de tu pareja, si tienes vulva puedes estimular tu clítoris durante la penetración, y darle rienda suelta al arte del beso. Además, es una postura ideal para el inicio de las relaciones sexuales, ya que en ese punto tal vez el ambiente no esté tan caliente y el misionero os ayudará a poneros a tono.

postura kamasutra misionero

Quédate con lo bueno de esta postura y toma nota de estos 5 trucos para darle un toque distinto y disfrutar muchísimo más.

Tus complementos ideales: 

  • Lubricante a base de agua, para que todo fluya y nada influya
  • Introduce un estimulante al inicio del acto sexual ya que su efecto dura unos 15-20 minutos, de esta manera el subidón que te dará el producto irá de la mano con tu respuesta sexual corporal. Cuando llegues al orgasmo sentirás una sensación mucho más intensa. 
  • Utiliza un juguete sexual: si tienes pene puedes ponerte un anillo vibrador, y si tienes vulva puedes jugar con Neo Plus
  • Puedes introducir un punto de BDSM con unas esposas o cubriendo tus ojos o los de tu pareja con un antifaz
  • Prepara el ambiente, con una buena playlist y unas velas aromáticas

1. Eleva la pelvis 

La primera variación que te proponemos es poner una almohada no muy grande debajo de las lumbares para alzar un poco la pelvis. Por muy banal que parezca, esta pequeña incorporación hace que el pene (o arnés con dildo) se roce con las paredes vaginales estimulando directamente la parte interior del clítoris (es decir, la zona G). El movimiento y contacto del glande del pene y el clítoris, 2 zonas erógenas muy sensibles, puede generar fricciones. Para evitar molestias y disfrutar sin preocupaciones os recomendamos utilizar un lubricante a base de agua.

2. Utiliza tus piernas

Una vez integrado el truquillo del cojín, vamos a por el segundo paso: ¿qué hacer con las piernas? Muy fácil: abraza a tu pareja con ellas. Con este pequeño gesto no solo conseguirás una estimulación externa más intensa, sino que ganarás en movilidad.

3. Mueve la pelvis en círculos

Estando abajo se pueden hacer muchas cosas. No tienes porqué ser una estrella de mar, aprovéchate de la movilidad que te facilita el hecho de estar rodeando a tu pareja con las piernas y eleva un poco la pelvis para hacer círculos con las caderas 

Ve alternando la dirección y el ritmo - si tenéis musiquita puesta, sigue su ritmo del tema que esté sonando. 

4. Comprueba si estás en forma

A primera vista, el misionero es una postura cómoda que no requiere mucho esfuerzo. Pero todo depende de lo lejos que quieras llegar. Ve mucho más allá de la posición clásica y acomoda las piernas en los hombros de tu pareja (con la almohada te será muchísimo más fácil). Con este pequeño truco, la penetración va a ser mucho más profunda y tendréis más libertad de movimientos: tú para moverte a tu ritmo y tu pareja para tocarte y buscarte las cosquillas en los sitios más placenteros.

5. Juntando piernas

Hay una última técnica muy poco conocida que no debes pasar por alto. El misionero bloqueador consiste en que la persona con vulva cierre las piernas durante el acto. Para poner en práctica esta técnica, la persona que es penetrada debe estar MUY lubricada, ya sea de forma natural (después de haber estado un rato calentando el tema) o bien con la ayuda de un lubricante. Durante la penetración, quien esté abajo debe rodear con sus piernas el cuerpo de la persona de arriba. Poco a poco, sin que deje de haber penetración, la persona de abajo meterá una pierna entre las de su pareja y luego la otra. Al estar muy lubricada todo se deslizará con mucha facilidad. Este movimiento hará que las paredes vaginales se contraigan y al mismo tiempo aumente la sensibilidad del pene. ¡Tendréis orgasmos más intensos!

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En la imaginación y en los pequeños cambios está el placer de romper la rutina y darle chispa a una postura que podría parecer aburrida. No te conformes con lo de siempre. Dale un vuelco al misionero y disfruta mucho más.