Llega una de las fiestas más locas del año: ¡los carnavales! 

¡Ya está aquí el carnaval! Esta fiesta internacional se desprende de las formalidades para dar paso a la irreverencia y la fantasía. Y, como nos encanta celebrar, nos unimos a la fiesta con un Kamasutra de lo más divertido. 

Pero... ¿de dónde viene nuestra fascinación por los disfraces? Lo cierto es que disfrazarse tiene múltiples beneficios a nivel personal y, por supuesto ¡a nivel sexual! Usar los disfraces como recurso para la intimidad en pareja puede ayudarnos a mantener el factor sorpresa, a dar la chispa de la novedad a nuestras relaciones y a hacerlo todo... ¡mucho más divertido! No te pierdas los beneficios de incorporar los disfraces en vuestras relaciones sexuales: 

  • Te ayuda a cambiar de rol: los disfraces nos dan ese empujoncito que a veces es tan necesario para adoptar un papel diferente al habitual. Y este empujón puede ayudar a desinhibirnos, a sentirnos liberadxs y más segurxs. 
  • ¡Viva la novedad!: dudamos mucho que usar disfraces en la cama sea la tónica habitual de tus relaciones sexuales, por lo que el hecho de usarlos puede ayudarte a salir de la rutina sexual y dar ese toque de innovación y evitar así caer en la monotonía. 
  • Promueve la diversión: fingir ser alguien que no somos puede ayudarnos a olvidar las preocupaciones relativas a nuestra propia vida (aunque solo sea por un rato...) y a pasarlo en grande.
  • Fortalece la relación: superar las vergüenzas de que te vean disfrazadx fortalecerá vuestra complicidad y os ayudará a estrechar los lazos que os unen. ¡Y es que no hay nada como una buena sesión de sexo con disfraces para reforzar la confianza y generar nuevos recuerdos! 
  • Deja volar la imaginación: los disfraces son un gran potenciador de las fantasías... Y, como ya sabrás, ¡las fantasías son el combustible del deseo sexual! Por eso, aprovechad estos carnavales para explorar vuestras fantasías y ponerlas en común... ¿Quién sabe? ¡A lo mejor compartís alguna! 
  • Conoceros mejor: muchas veces el “anonimato” que nos confieren los disfraces nos permite sacar a la luz rasgos de nuestra personalidad que normalmente quedan ocultos por la timidez. ¡Aprovecha para dar rienda suelta a tu verdadero yo! 

Así que ya no tienes excusa para no sacar tus mejores disfraces a relucir también durante las relaciones sexuales. Seguro que ya se te han ocurrido mil ideas, pero si necesitas un empujoncito, ¡aquí te dejamos unas propuestas! 

69 bufones 

Los bufones son unos de los personajes más populares de la comedia del arte... ¿qué tal si también los hacéis expertos en las artes amatorias? Además, si el bufón es el personaje más popular... por su parte, el 69 es la postura más icónica para el sexo oral. Una de las dos personas se acuesta bocarriba, y la pareja se tumba encima, pero en sentido invertido. Una vez así, se lamen los genitales mutuamente. ¡Y no olvides servirte de las manos libres para seguir estimulando simultáneamente el cuerpo de tu pareja! 

De flor en flor

Esta es una colorida variante del "misionero”, donde la persona penetrada se tumba bocarriba sobre una superficie elevada con las piernas en alto (si os sentís más cómodxs, puedes apoyarlas en los hombros o rodear la cintura de tu pareja), mientras la pareja se coloca de pie. Si lo necesitáis, podéis añadir una almohada bajo la cadera de la persona penetrada: con esta pequeña variación que eleva la pelvis, se favorece una penetración más profunda y una estimulación más intensa. La persona penetrada tiene libertad de movimiento de la pelvis, y la otra puede dirigir la penetración mientras ambxs disfrutan del contacto visual. Es una postura intensa y divertida... ¡dad alas a vuestro placer! 

Enmascaradxs 

Es una postura pensada para que la persona penetrada asuma el ritmo y la intensidad del momento... ¡Lo divertido será imaginar la cara de placer de la pareja debajo de la máscara! Dejaos guiar por el lenguaje corporal, o incluso utilizad el “anonimato” de la máscara para desinhibiros y practicar un poco de dirty talk. Una de las dos personas se sienta en el borde de la cama o en una silla, y la pareja se sienta encima con las piernas abiertas, controlando así la profundidad y el ritmo del a penetración. En esta postura se produce la estimulación del perineo o de la zona G y, al estar cara a cara (o más bien máscara a máscara) os podréis acariciar los pezones, el cuello... ¡una sensación realmente placentera! 

Polvo de hadas 

Una de las personas se "posa” en la cara de su pareja mientras esta la sostiene de la cadera con firmeza. La primera llevará el control: puede acercarse o alejarse, ofreciendo y retirando sus genitales de la boca de la pareja. Es importante mantener el contacto visual para transmitir el inmenso placer que ambxs sentís y... ¡respirar la magia que flota en el aire! Se requiere cierta forma muscular en las piernas, concentración y equilibrio de la persona que recibe la estimulación... Recuerda que, aunque vayas disfrazadx de hada, ¡no puedes volar! 

Payasadas

¡A hacer el payaso, se ha dicho! Una de las dos personas se tumba en una superficie elevada, como una cama o encima de una mesa, con las piernas en alto para abandonarse al placer, y la pareja se coloca de rodillas teniendo en todo momento el control de la estimulación. ¡Recordad que esta postura se puede usar tanto para sexo oral en los genitales como para practicar un anilingus! Dejarás a tu pareja sexual sin respiración... y no precisamente de la risa. 

Perrito

Es una de las posturas favoritas para todo el mundo (incluidos los perros) desde tiempos inmemorables: no hay más que consultar textos clásicos para ver la cantidad de veces que se hace referencia a esta placentera postura. Una de las dos personas se coloca en cuadrupedia (apoyándose en manos y rodillas), y la otra penetra desde atrás, bien manteniendo la espalda recta o bien dejándose caer sobre la espalda de ella (así puede acceder a sus pezones). Se logra una penetración muy profunda y la persona que penetra tiene pleno control de la misma. Si queréis añadir intensidad, podéis incluir la estimulación del pene o del clítoris con la mano... ¡sacad a relucir vuestro lado más salvaje! 

¡Al abordaje! 

Una de las dos personas será prisionera de lxs piratas... por lo que se tendrá que tumbar en la cama y doblar ligeramente las piernas. La pareja pirata se sienta encima, dándole la espalda para tener acceso a la vulva o al pene y al ano. De esta manera se estimula la zona G (si la persona penetrada tiene vulva) o el punto P (si la persona penetrada tiene pene) de la persona sentada mediante la penetración. Además, la persona penetrada puede estimular el ano de su pareja con los dedos... ¡la vida pirata es la vida mejor!  

 ... 

Pues ya ves que, al sexo, si le añadimos el factor disfraz... puede resultar muuucho más excitante. ¡Estos carnavales, deja volar la imaginación aprovecha para ser quien quieras ser!