Mimografía: la prevención está en tus manos

¿Cuánto tiempo le dedicas a tus pechos? Quizá esta pregunta resuene en tu cabeza y pienses “¿A mis pechos? ¿Para qué?”

Los pechos son los encargados de producir leche materna cuando se tienen bebés, eso seguro que ya lo sabías. Ahora bien, ¿sabes que son una fuente inagotable de placer tanto a solas como en compañía? De hecho, hasta podrías llegar al orgasmo gracias a ellos. ¡Y por eso hay que cuidarlos mucho!

Prevención

Por desgracia, son muchas las personas que han perdido una o ambas mamas a causa del cáncer. Según los estudios, 1 de cada 8 mujeres cis experimentan el cáncer de mama. Para que nos hagamos una idea de la importancia del asunto, cada año en España se diagnostican más de 33.000 casos a mujeres cis de entre 35 y 80 años. Sí, esto puede afectar a todo el mundo. 

Aunque es complicado de prevenir, los estudios apuntan a que se puede reducir el riesgo de padecerlo con una vida sana. En concreto, intentando hacer ejercicio por lo menos 4 horas a la semana, evitar el alcohol, el sobrepeso y autoexplorarse.

Seguro que los tres primeros puntos ya los tienes más o menos controlados o tienes más información sobre ello. Sin embargo, con la autoexploración puede que te surjan muchísimas dudas: ¿a partir de qué edad debería hacerlo?, ¿cómo lo hago?, ¿cada cuánto?...

Tus pechos son tan importantes que se merecen todos los mimos del mundo, por ello, te invitamos a poner en práctica la mimografía: la revisión de las mamas que te haces porque te mimas y te tienes en cuenta y que te ayuda a conocerte mejor y a cuidar de tu salud.

Así pues, la mimografía significa observar, tocar, acariciar y mimar tus pechos con el fin de explorarlos, conocerlos y cuidarlos. Sentirte bien con tu cuerpo pasa por descubrir y querer cada parte de él.

¿Sabías que hay tantos tipos de pechos como personas que los tienen?

Hay de mil tamaños, colores, formas, texturas, asimetrías… Todos ellos son bonitos y, lo más importante, todos necesitan cuidados. De ahí la importancia de conocer bien cómo son los tuyos, ya que son únicos.

Pasos a seguir para la exploración de mamas

Te damos algunos consejos y trucos sobre cómo hacerlo. 

Elige tu mima-momento 

Es importante buscar un rato de tu calendario en el que puedas estar a solas contigo, a gusto y sin prisas. Para que no te surjan otras cuestiones, lo vayas posponiendo y al final se quede sin hacer, puedes buscar el momento y escribirlo en tu agenda: mi mima-momento, cita inamovible conmigo.

Cuando estés en ese momento, desnúdate y ponte delante del espejo. El objetivo es mirar tus pechos como si tuvieses que dibujarlos. Fíjate en sus formas, si hay diferencias entre uno y otro, su inclinación, el tipo de piel, el color y la forma de tus pezones. Fíjate también en la forma de tus pechos con los brazos levantados y caídos. 

Para conocer tus pechos a fondo, repite el ejercicio una vez por semana ya que cambian según el momento de tu ciclo menstrual. ¿Te habías fijado?

¿Sabías qué tus pechos cambian durante el ciclo menstrual?

  • A mitad del ciclo menstrual: cuando se acerca la ovulación, los pechos suelen estar más firmes. Los estrógenos son los responsables de la mejor elasticidad de la piel, lo que permite que los senos se vean más elevados. 
  • Después de la ovulación: es normal que tus pechos se vean más grandes e incluso que los notes más inflamados. Esto es por el aumento de la progesterona. Los masajes con cataplasmas tibios o fríos, ya sea en gasa o en trapo, pueden ayudar a minimizar el dolor que a veces se siente durante el síndrome premenstrual.
  • Antes de la menstruación y durante los primeros días: es normal que tus pechos se agranden, ya que se preparan para un posible embarazo. 
  • Al final del periodo: se vuelven más pequeños porque los estrógenos y la progesterona bajan. Este es el mejor momento para que puedas explorarlos.

Un masaje con mimo

Una vez hayas observado tus pechos en el espejo, toca ponerse manos a la obra con los mimos.

Pon un poco de crema hidratante, aceite para masajes o un lubricante a base de agua en tus pechos y acarícialos. Empieza acariciando con tu dedo índice y corazón el escote y luego ve siguiendo los pechos suavemente. ¡No te olvides de las aureolas y los pezones! Acarícialos en círculos, uno por uno, en ocho, de arriba abajo, en zigzag… Extiende el masaje progresivamente desde la clavícula y pasa por la axila. Usa tanta crema, aceite o lubricante como necesites. Poco a poco ve ejerciendo diferentes presiones, cógelos con las manos y muévelos. Recuerda que no debe de ser brusco, sino con cariño y suavidad.

Aprovecha este momento para dedicarte un rato y recuperarte de un día ajetreado. Conocernos, tocarnos y cuidarnos promueve la autoestima y nos ayuda a ser conscientes de los cambios en nuestro cuerpo. 

Autoexploración

Ahora que ya conoces tus pechos, es hora de explorarlos con lupa para poder reconocer posibles señales de peligro y minimizar los riesgos. De esta forma aumentamos las posibilidades de detectar a tiempo una potencial enfermedad.

La autoexploración consiste en palpar tus pechos en diferentes direcciones para poder detectar bultos inusuales. Se recomienda autoexplorarse mínimo una vez al mes a partir de los 20 años y, en caso de notar algún bulto inusual, acudir al centro de salud. Recuerda que el mejor momento para la autoexploración es después de la menstruación.

Qué debo detectar

Pueden aparecer bultos o cambios en los pechos sin que esto signifique que algo va mal.  El autoexamen manual es importante para estar al tanto de los cambios en nuestro cuerpo. Aunque eso no significa que nos podamos olvidar de las mamografías o ecografías de pecho, ya que son revisiones complementarias. Se recomienda hacerse la primera mamografía a partir de los 35-40 años.

¿Cuándo debo ir al centro de salud?

  • Si al tocarte sientes nódulos mamarios (son como una protuberancia, un bultito firme en el pecho o en la axila) o aparecen úlceras.
  • Si notas cambios en el pezón o en los pechos, los ves más hinchados, con la piel irritada, rugosidades, asimetrías o un cambio de posición del pezón.
  • Si detectas cambios de forma o tamaño en el pecho.
  • Si sale líquido del pezón y no estás en periodo de lactancia.
  • Si sientes dolor o retracción en la piel de las mamas, el pezón o la axila y no tienes la menstruación.
  • Si se te agranda o se hunde alguna parte del pecho.
  • Si notas una costra en el pezón, si notas que está como hundido hacia adentro o se enrojece.
  • Si ves que hay un crecimiento de venas en el pecho.
  • Si detectas cambios en la textura de la piel, como la piel de naranja.
  • Si notas inflamación de la axila o cerca del cuello.

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    ¡Explorar tus pechos pasa por quererlos, tocarlos, cuidarlos y mimarlos! La mimografía puede ser una pieza clave para tu bienestar y un acto de amor propio. ¿Tienes unos minutos para tus pechos?