Cuando lo rutinario se vuelve extraordinario 

El tema del deseo sexual en las relaciones a largo plazo y la tendencia a que disminuya con el tiempo es una preocupación humana que ha hecho correr muchos ríos de tinta —tanto en investigaciones científicas como en el ámbito del periodismo, de la literatura y en el mundo audiovisual. Mantener el deseo sexual es, también, una gran preocupación que se encuentra en las terapias de parejas (justo así es como empiezan las series de Wanderlust, Easy o Secretos de un matrimonio, entre muchas otras).

Este deseo sexual es fluctuante, variable, y puede depender de factores externos (como el estrés, el trabajo o la presión social) o internos (como la falta de comunicación, la falta de tiempo en pareja o los cambios corporales, por ejemplo, los hormonales). Lo importante es que la relación esté construida sobre unas buenas bases, que haya comunicación y muchas ganas de hacer cosas en pareja. Porque sí, el sexo después de tiempo con alguien puede ser incluso mejor que el del principio. Es posible que haya menos, pero eso no significa que no sea satisfactorio. La clave está en la intimidad, la emoción y la sensualidad. 

Acompáñanos a lo largo de este artículo para entender un poco más este cambio. Como premio, si llegas hasta el final, te daremos algún truco para aumentar ese deseo sexual que se haya podido perder:

¿Qué es el deseo sexual? 

El deseo sexual se podría definir como ese impulso, deseo o motivo que nos incita a participar en un acto sexual o lograr intimidad sexual a solas o en compañía. Se produce cuando el cerebro interpreta determinado estímulo como algo sexual. Ese estímulo puede ser muy variado: imágenes, personas, películas, palabras… En definitiva, es una sucesión de elementos químicos en el cerebro que producen distintas sensaciones en el cuerpo. Estamos regidxs por la feniletilamina, la serotonina, la dopamina, la oxitocina y la vasopresina, pero también por nuestras maneras de vivir e interpretar  las experiencias vividas.

¿Qué es el buen sexo? 

El buen sexo es ese que te hace sentir bien contigo mismx. Te hace sentir especial y, en este caso, conectadx con tu pareja. Tiene que ver con la mente y el cuerpo. Es ese acto que te hace sentir las emociones a flor de piel y te hace vibrar de arriba abajo. Recuerda que el sexo no es el acto penetrativo, el sexo también son caricias, besos, mimos e incluso palabras.

¿Qué dice la ciencia sobre la evolución del deseo sexual?

Aunque no siempre es así, es muy normal que al principio de una relación haya muchos más encuentros sexuales en pareja que después de 5 años. De hecho, se han hecho estudios que afirman que esta frecuencia cambia a partir de los 100 días de relación.

Lo cambios según el período en el que se encuentra la relación vendrían a ser algo así como: 

¿Cuántas vez a la semana tengo que tener sexo? 

Un estudio de 2015 de la Universidad de Toronto Mississauga quiso estudiar la relación entre la frecuencia de sexo y la satisfacción en pareja. La conclusión fue que en frecuencias superiores a una vez por semana no se veía una mayor satisfacción sexual. Según esta investigación, aunque haya una mayor frecuencia sexual no siempre va de la mano de un mayor bienestar. En este caso, más no siempre es mejor. 

La cantidad no es tan importante como la calidad. Es más importante hablar con nuestra pareja de dónde y cuándo nos apetece más tener sexo, si por la mañana, por la tarde, por la noche. Intentad buscar ese espacio-tiempo en el que os podáis encontrar mutuamente. Hablad de vuestras fantasías y de vuestros deseos. Es una manera de mantener ese vínculo especial en el día a día. A veces, una simple caricia dice más que mil palabras.

¿Cómo (re)conecto sexualmente con mi pareja?

Conecta con tu placer

Para estar en la misma página con tu pareja, lo primero que tienes que hacer es conocer tu propio placer y ponerlo en común con la otra persona. ¿Qué es lo que te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Cómo te gusta que te toquen? Si tú disfrutas, la otra persona también lo hará. En este caso, el sexo es un juego a dos (o más personas) en el que tiene que haber comunicación, consentimiento y consenso. Después, es cuestión de encontrar esa chispa que lo enciende todo y el lugar y el momento ideales para ese encuentro.

Reavivar la llama

La pérdida de lo que es la novedad en pareja, entrar en la etapa de la rutina y la monotonía sexual pueden ser una causa de esa bajada del deseo. Hay que ser consciente de que la sexualidad y el deseo en una pareja estable no funcionan fluidamente como ocurre en los primeros encuentros, en los que las hormonas, la novedad y el maravilloso mundo del enamoramiento lo resuelven todo. Para reavivar esa llama podéis incorporar juegos como los que os tenemos preparados aquí:

Si vuestro problema tiene más que ver con el bienestar personal o el cansancio provocado por el trabajo, lxs hijxs, la casa, el poco tiempo libre, etc., intentad encontrar cambios positivos en vuestra vida para volver a disfrutar de las pequeñas cosas, como el sexo lento o simplemente reencontrar vuestros cuerpos. ¿Verdad que tienes en tu agenda cuándo tienes que ir al gym? ¿Por qué no guardar un espacio también para una buena sesión en pareja? ¿Por qué no programar una buena sesión de no programar una buena sesión de mindful sex

Mimos todo el día

Las caricias, los besos y los mensajes subidos de tono pueden ser un ritual que incorporar a vuestro día a día para alimentar esa llama, incluso cuando no hay tiempo o energía para tener relaciones sexuales. Por ejemplo, podéis besaros lentamente, sin más, durante uno o dos minutos antes de dormiros o de salir por la mañana para ir a trabajar. Podría resultar frustrante si te excitas y tienes que esperar hasta más tarde para tener relaciones sexuales, pero el hecho de generar expectativas también puede alimentar el deseo. Cultivad los mimos a cada momento para recibir la recompensa más tarde, con calma y disfrutando de todo el recorrido.

Sea como sea, no hay que obsesionarse con un número ni una frecuencia sexual. El apego crece con el tiempo, y eso es casi más mágico que el sexo pasional del principio. Mantenerlo y hacerlo crecer es algo que tendréis que trabajar cada día para encontrar esa placidez tan bonita en pareja.