¡Buenos días! Descubre cómo convertirte en una morning person

Cuando hablamos de levantarnos de la cama, nos podemos dividir entre personas que despiertan como una rosa, conocidas como morning persons, y personas a las que es mejor no hablar hasta después de que se beban un café… o tres.

Y esto depende de muchos factores: si vivimos un período de estrés, si hemos dormido poco, si tenemos una rutina, si volvemos de un período de vacaciones, etc.

Sea cual sea tu situación, existen algunas técnicas que te pueden ayudar a levantarte por la mañana sin que sea un sacrificio diario.

Claro, para despertar bien, tienes que haber dormido bien. Lo ideal es que antes de dormir, al menos 2 horas, dejemos cualquier pantalla lejos de nuestro alcance. Puedes leer un poco, hacer yoga, tomar un baño o un té, cualquier cosa que te relaje y te prepare para ir a dormir.

Además, es importante mantener un buen ambiente. ¡Desde ordenar la habitación y tenerla limpia, hasta cuidar la temperatura, vigilar el ruido, la luz y hasta los aromas! Y claro, de ser posible, tener un colchón y una almohada que se adapten a tu cuerpo.

Una vez que tienes esto bajo control, recuerda dormir las horas que tocan (entre 6 y 8 horas), ¡es importante descansar!

Estás durmiendo plácidamente y suena el despertador. De estar en silencio y en calma, pasamos a un ruido que depende cómo, puede ser bastante chocante. Además, si eres de las personas que duermen con el móvil bajo la almohada, tienes la alarma aún más cerca. Tómate un descanso del móvil, ¡lo agradecerás!

Así que, además de buscar un tono más relajado, lo recomendable es que pongas tu despertador lejos de tu cama. Así evitarás que la alarma suene directamente en tu oreja y, además, será más difícil que te alargues más de lo necesario, pues tendrás que levantarte sí o sí a apagarla.

Por otro lado, si eres de esas personas que retrasa la alarma cada 5 minutos, estarás mandando señales confusas a tu cerebro y hasta puede que despiertes con más cansancio y de mal humor.

También al despertar es necesario tener una rutina. Intenta despertar todos los días a la misma hora, para que tu cuerpo se acostumbre a despertar cuando toca y así no sientas todos los días que te ha pasado un camión por encima durante la noche. Aunque te parezca difícil, con el tiempo se va a volver un hábito.

Lo ideal es planificar con antelación lo que sea posible. ¡Adelanta cualquier cosa que te pueda “robar” tiempo por la mañana!

Al despertar, a veces lo hacemos corriendo y sin tiempo de asimilar nada, lo que nos provoca cierta tensión. Esto se puede evitar de muchas maneras. De ser posible, intenta levantarte 10 minutos antes de lo que tenías planeado para hacerlo todo, pero con calma.

Puedes aprovechar y estirar un poco, respirar profundamente, meditar unos minutos, pensar en cosas positivas que tienes o que pasarán durante el día y hacer un poco de ejercicio.

Tenemos tanta costumbre de vivir pendientes de lo que pasa en nuestras redes sociales que, al despertar, aún no hemos abierto los dos ojos y ya hemos visto las notificaciones de nuestro Instagram, ¿o no?

Te recomendamos que mirar el móvil no sea lo primero que hagas por la mañana, intenta desconectar.

Pon prioridades a las tareas que tienes que hacer durante la mañana y, una vez las tengas hechas, puedes mirarlo. Así, te aseguras de que no te haga llegar tarde por no darte cuenta de cuánto tiempo has estado mirando stories o contestando mensajes.

¡Como una planta! Al despertar, nuestro cuerpo necesita acostumbrarse al nuevo día y rehidratarse después de haber pasado unas horas sin líquidos. Pues, aunque estemos durmiendo, los procesos que realiza nuestro cuerpo siguen consumiendo energía.

  • Deja entrar un poco de luz a tu habitación, de ser posible natural. Hará que poco a poco vayas acostumbrándote al inicio de un nuevo día.
  • Es recomendable beber un vaso de agua para hidratarte, activar tu metabolismo y prepararte para lo que viene.
  • No te olvides de desayunar. Hay veces que tenemos poco tiempo, se nos ha hecho tarde o preferimos no hacerlo, ¡y es un error! Nuestro cuerpo necesita nutrientes y energía para afrontar este nuevo día.

¿A quién no le pone de buen humor un orgasmo? Ya sea a solas o en pareja, puede ser una buena forma de empezar el día. ¡Empezarás más feliz, con motivación, relajación y una sonrisa en la cara!

Los orgasmos pueden tener muchos beneficios: disminuyen el estrés, pueden ayudar a reducir los dolores menstruales, incluso hasta los calambres, además de que lo pasas muy bien…
  • Si estás a solas, puedes comenzar tu día con una dosis de placer. Despierta unos minutos antes y aprovecha el momento después de estirarte en la cama. Poco a poco ve recorriendo tu cuerpo, aprovecha estos momentos contigo mismx, hasta que llegues al punto perfecto.
  • Si despiertas con tu pareja sexual, ¿por qué no aprovechar a compartir una ducha? Así seguro que tendréis más motivación para saltar de la cama. Una ducha rápida pero efectiva, buscando que ambxs disfrutéis.

Podrá parecer un poco trillado, pero si despertamos con una buena actitud, levantarnos de la cama puede no ser tan duro. Quizá te espera un día movido, tienes mucho trabajo o un examen, pero algo bueno en el día puedes encontrar. Y si no es así, ¡créalo tú! Ir a dar un paseo, quedar con amigxs, comer un helado, terminar esa serie que llevas días viendo. ¡Tú eliges!

Recuerda: tu cerebro es sabio, y los pensamientos positivos te pueden ayudar a comenzar el día con un humor u otro, así que… ¡a por todas!

¡Esperamos que con estos consejos puedas convertirte en una morning person o que, al menos, disfrutes más de tus mañanas!