Lo de perforarse el cuerpo viene de lejos y no tiene nada que ver con la sexualidad. Para los piratas era un modo de financiar el ataúd, es decir, el pago en metálico se llevaba habitualmente en la oreja, por si “la palmaban”. Los pendientes, o cualquier otro tipo de adorno, eran un seguro de quita y pon para pagar su propio funeral. De hecho, es más viejo que la propia escritura. A la persona momificada más antigua se le encontraron perforaciones en las orejas. Según los libros de historia, Nefertiti -reina de la dinastía XVIII de Egipto- fue la primera momia con perforaciones en las orejas. Los piercings nos han acompañado desde siempre, ya fuera para demostrar riqueza, por motivos místicos o simple coquetería disfrazada.

Si estás pensando en darle un toque de fantasía a tu sexualidad, déjanos acompañarte en los diferentes tipos de perforaciones y así sabrás si un piercing te convence, por estética, morbo… o puro placer.

 Antes de hacerte un piercing genital deberías tener en cuenta unos cuantos factores: 

  • Confía en gente profesional, sigue siempre los consejos de profesionales en la materia y JAMÁS vayas a un “centro” no especializado. Además de ofrecerte higiene y seguridad, existen garantías y un lugar físico donde reclamar. Hacerse un piercing en los genitales no es ningún juego. 
  • Olvídate del sexo un tiempo, los piercings genitales necesitan muchos cuidados y un periodo de abstinencia que puede durar, según el tipo de piercing, hasta medio año. 
  • Ten en cuenta la compatibilidad con tu pareja, en el caso de que la tengas. Sí, es una decisión personal, pero nunca está de más preguntar.
  • Muchos cuidados, cada piercing marca unas normas propias, pero existen unas comunes: ropa muy transpirable, limpieza absoluta (lávate siempre las manos antes de limpiarlo), no lo toques hasta que esté completamente curado y, nada de aspirinas u otros medicamentos que puedan aumentar las hemorragias. 
  • El dolor es muy personal y también depende del proceso de curación, pero hemos querido incorporar una escala del dolor basada en estadísticas para que te hagas una idea. Del 1 al 5, siendo 1 el mínimo: el 1 sería un pendiente en el lóbulo (apenas un ligero pinchazo) y el 5, un piercing en el clítoris (un dolor bien intenso).

Su origen ha recorrido un largo camino de lo místico a lo sensual. De rituales religiosos en mayas y aztecas, hasta los años 80, donde se retomó para incrementar el placer en el cunnilingus y por eso a muchas personas les resulta muy excitante.

Ventajas: Puede ser muy sexy y útil. Aunque no produce placer directo, sí que proporciona placer indirecto ya que puede ser un gran instrumento para mejorar el sexo oral. 

Inconvenientes:  No encontrarás dentista que te recomiende hacértelo, si no lo controlas, el jugueteo involuntario en la boca puede dañar el esmalte en los dientes o incluso fracturarte un diente. No es muy habitual, pero también es posible que te afecte a algún nervio y te quede un deje en el habla “exótico”.

 

 

Se empezó a realizar en la antigua Roma para mostrar virilidad y coraje. En la época victoriana se hizo popular entre las damas de la alta sociedad que lo hacían para realzar el volumen de sus pezones. A finales del siglo XIX se convirtió en un signo de empoderamiento sexual, se usaba porque el roce de la ropa causaba placer. Esto opinaba, en 1892, una influencer de la época en la revista Vogue: “Solo puedo decir que no son para nada incómodos ni dolorosos. Al contrario, el ligero roce y deslizamiento de los anillos me causa una sensación extremadamente excitante”.

Ventajas: Además de un elemento decorativo, juguetear con este tipo de piercing puede dar rienda suelta a la imaginación.

Inconvenientes: Hay que tener cuidado, pues es una zona muy sensible. No se recomienda si eres deportista porque el roce de la camiseta con el piercing puede provocar molestias. Además de tardar bastante en cicatrizar por completo. 

El piercing en el clítoris tiene un origen muy reciente y está pensado para potenciar la excitación. Lo habitual (y recomendable) es perforar la piel que recubre el clítoris (el prepucio) de modo horizontal o vertical. El piercing vertical, según las personas que se lo han hecho es más estimulante. Otra opción (que no se suele aconsejar, por lo delicado de la zona) consiste en atravesar el propio clítoris.

Ventajas: Puede ser un “juguete” muy divertido.

Inconvenientes: Hay que tener MUCHO cuidado para no dañar el clítoris, especialmente si se opta por la opción “directa”. Es preferible lanzarse a la aventura solo si tienes experiencia previa con otros piercings. No todo el mundo tiene la misma sensibilidad y podría resultar molesto.

 

El piercing en los labios de la vulva también es de historia reciente. Lo puedes realizar tanto en los labios menores como mayores. No guarda ninguna relación con el placer propio y su uso es puramente estético.

Ventajas: Requiere menos cuidados que el piercing del clítoris y, en general, causa menos problemas.

Inconvenientes: Los labios menores son muy delicados y deberías tener mucho cuidado para que no haya desgarros. La perforación necesita, como mínimo, un centímetro de grosor de piel, es importante que lo mires por qué quizá tu cuerpo no tenga los “requisitos mínimos”.

Otro piercing con poca historia detrás y puramente estético. Atraviesa el pliegue superior de los labios mayores hasta el monte de venus. Suele guardar relación con la depilación integral del vello púbico, de otro modo no se ve. Se creó en los años 90 y se conoce como Christina en honor a la primera mujer que se atrevió a lucirlo.

Ventajas: Es puro adorno. 

Inconvenientes: Dependiendo de la anatomía, algunas personas no pueden llevarlo. El vello púbico ayuda a prevenir infecciones y proteger la vulva y solo será visible si la depilación es total (o casi).

Situado entre la vagina y el perineo (Fourchette) o entre el escroto y el perineo (Guiche). Su leyenda nos lleva al mar. Supuestamente, los marineros polinesios se orientaban con el movimiento de las olas, poniéndose en cuclillas y viendo hacia donde se movía su “accesorio”. 

Ventajas: Es un adorno inesperado, en un sitio inesperado.

Inconvenientes: Muchas personas con vulva no pueden llevarlo porque dependerá exclusivamente de la cantidad de piel que haya en esa zona (en el caso de las que tienen pene, no suele ser un problema). El tiempo de curación puede ser muy variado y se puede alargar más de lo esperado.

Cuenta la leyenda, que lo inventó el príncipe Alberto para “atar” su pene y así poder lucirlo en modo “glam-victoriano”, bien estirado y marcado en el interior de una pernera ajustada. El piercing atraviesa el agujero del pene (la abertura uretral). Puede salir por la parte inferior del glande (lo más habitual), o por la parte superior; entonces se le llama “Príncipe Alberto reverso”.

Ventajas: Está muy extendido y tiene menos complicaciones que otros piercings en el pene, ya que sigue el camino natural de la uretra. Suele producir placer a la persona que lo lleva.

Inconvenientes: Se desaconseja si el pene no está circuncidado, es decir, si tienes piel que recubre el glande. Puede ocasionar molestias a tus parejas sexuales y si te lo quitas, te quedará un agujero “extra” por donde orinar.

Una barra atraviesa el glande y la uretra de un extremo al otro. La colocación se hace con el pene erecto, para saber exactamente la medida. El Palang se hace de forma transversal y era habitual entre algunas tribus de la isla de Borneo. El Apadravya, en cambio, se sitúa en horizontal, como curiosidad: ya aparecía en el Kamasutra en el siglo VIII. El Dydoe se coloca en vertical, como si fuera una pequeña corona sobre el prepucio y, además de ser estético, puede resultar útil para estimular la zona G.

Ventajas: Están hechos para provocar más roce, y hay personas a las que les encanta el placer que produce.

Inconvenientes: Sin duda, el periodo de curación. Con mucha suerte y cuidados el celibato dura dos meses. 

Es un piercing estético, que no afecta de ningún modo a las relaciones sexuales. Se sitúa en el escroto y su origen proviene de algunas comunidades, en las que simboliza el paso a la madurez, simbólicamente, se pone bajo el testículo izquierdo

Ventajas: No afectará a tus relaciones de pareja  y cura mucho más rápido que otros piercings.

Inconvenientes: Es una zona más compleja de lo que parece, con una piel muy elástica, y la persona que realiza la perforación tiene que estudiar muy bien el lugar para no producir daños.

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Como ves, hay una enorme variedad donde escoger. Algunos piercings te proporcionarán placer a ti; otros, a tus parejas sexuales. En ocasiones, te alegrarán la vista o te incitarán a jugar. Con las debidas precauciones, tendrás todo un mundo de sensaciones en tu propia piel.