Y sus equivalentes en el mundo del cine

La escena de American Beauty donde aparece una joven Meva Suvari envuelta de pétalos de rosas rojas mirando directamente a la cámara es una fantasía sexual que se volvió una de las escenas más míticas de la historia del cine de los años noventa. 

 

fantasía sexual


¿Tú también has tenido fantasías sexuales? ¿Qué imaginas en ellas? Puede pasar que algunas fantasías las quieras llevar a cabo en la vida real, otras no y otras pueden dejarte con cierta preocupación y hacer que te preguntes “¿Y yo por qué he tenido esta fantasía? Si esas cosas no me gustan…”. Es normal que a veces tus propias fantasías te dejen con la boca abierta y no entiendas muy bien de dónde vienen. Por eso, te queremos explicar un poco más sobre sus orígenes y cuáles son las más comunes.

 

¿Qué son las fantasías sexuales? 

Según Arantxa Moliner, psicóloga emocional y educadora sexual, “una fantasía es una representación mental que evoca algo que vivimos o algo que creamos en nuestra mente que nos provoca excitación. Y no tiene por qué incluir solo imágenes, sino también elementos sensoriales de tacto, olfato, oído, temperatura… Nuestra imaginación puede ser muy potente”. Es decir, es una ensoñación que nos ayuda a imaginar situaciones sexuales liberadoras de nuestro mundo cotidiano. Más simple aún, se trata de una extensión de nuestra sexualidad dentro de nuestra imaginación. Estas fantasías suelen iniciarse en la infancia y van evolucionando durante la adolescencia hasta la edad adulta y comprenden todo nuestro imaginario, desde ideas románticas hasta las más sensuales y sexuales

 

¿De dónde surgen? 

Una experiencia real, algo sugerido, visto, sentido, o incluso un sueño, pueden ser una fuente de inspiración para crear una fantasía, y estas tienen una relación directa con las circunstancias bajo las cuales se ha desplegado nuestra sexualidad. Las fantasías contienen un gran repertorio de elementos que enriquecen nuestro universo personal y sexual y pueden tener varios orígenes como:

  • Una experiencia real.
  • Un descubrimiento de nuevas sensaciones físicas.
  • Emociones que surgen al ver una escena de una película.
  • Experiencias sentidas a través de un sueño erótico.
  • Tu propia invención e imaginación.

Que sepas que no todas las fantasías aportan placer, algunas pueden llegar a considerarse negativas, frustrantes o angustiosas. Si tienes pareja, no tienes por qué comunicar todas tus fantasías: son parte de tu intimidad, y tú decides si quieres o no compartirlas con otras personas. Si sientes angustia por alguna fantasía que no acabas de entender, siempre puedes acudir a especialistas para que te ayuden a darle sentido y a reducir esa preocupación.

 

¿Tiene alguna utilidad? 

La existencia de las fantasías sexuales no tiene por qué depender de la presencia o no de una pareja afectiva o sexual, suelen ser un elemento muy personal y particular de cada persona. 

Las fantasías sexuales pueden ser una gran ayuda para tratar las dificultades sexuales, tal y como comenta Brett Kahr, distinguido profesor de salud mental: “Las fantasías sexuales suponen un respiro de nuestros problemas cotidianos y permiten una liberación física inmediata así como psicológica cuando nos abruma la ansiedad y la depresión”. 

Además, estas te permiten: 

  • Saber qué tipo de práctica sexual te puede atraer. 
  • Plantearte cambiar o experimentar distintos roles. 
  • Incrementar tu deseo sexual. 
  • Plantearte introducir nuevos elementos en tu sexualidad.
  • Hacer tu práctica menos monótona y aburrida, experimentando con nuevas posibilidades.
  • Ensayar con nuevas actividades sexuales que te atreverías a realizar en la vida real.
  • Superar tu inhibición sexual.

Si en algún momento tienes una fantasía que se sale de tus esquemas, recuerda que no tienen por qué ser un reflejo claro de lo que en realidad eres o deseas llevar a cabo.

 

5 tipos de fantasías comunes

Hay muchos tipos de fantasías, cada persona puede crear la suya propia, pero algunas son tan comunes que son un tema recurrente en el mundo del cine, porque en cierta manera el cine son fantasías llevadas a la gran pantalla. Para cada fantasía te queremos proponer una película que la acompaña. 

Hacer un trío

El trío es una de las fantasías más comunes, aquí no importa la identidad de género ni la orientación sexual de nadie, solo pasarlo bien con otras dos personas. Se trata de experimentar nuevas posturas y sensaciones y dejarse llevar por un nuevo tipo de placer.

Película: Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen

Tener sexo en público

Otra de las mayores fantasías es tener sexo en algún lugar público. La excitación sube cuando entra en juego que nos puedan descubrir o que nos vea otra persona. Es cuestión de salir de la comodidad de tu cama y experimentar en otros lugares como el capó de tu coche, un ascensor, unos baños públicos o cualquier otro lugar que te haga subir la temperatura. Tú decides.

Película: Jamón, jamón, de Bigas Luna

BDSM

Dominar o que te dominen, sentir dolor o hacer sentir dolor, recibir órdenes o darlas, lo que viene a ser el BDSM, esta es otra de las fantasías más comunes y una de las que puede costar más verbalizar. Por suerte es un tipo de prácticas que cada vez están más aceptadas, y de las que se habla cada vez más abiertamente. Eso sí, si la llevas a cabo es muy importante que conozcas sus reglas y que haya consenso y consentimiento.

Película: La Venus de las pieles, de Roman Polanski

fantasía BDSM

Diferencia de edad con la pareja

Otro clásico es imaginarse teniendo una aventura con alguien más mayor y con más experiencia o con alguien más joven a quien hay que enseñarle qué hacer en la cama. Si se quiere llevar a cabo hay que ser muy conscientes de que sea un acto consentido y dentro del marco de la legalidad.

Película: Infiel, de Adrien Lyne

fantasía edad

Tener sexo con gente famosa

Otra de las fantasías sexuales más habituales es tener sexo con alguien del mundo del famoseo o protagonistas de alguna serie/peli. ¿Lo bueno de este tipo de fantasías? Que no tienen ningún límite y son muy fáciles de alimentar: ponte una peli con tu estrella favorita y déjate llevar por tu fantasía más loca. Esta es una manera fácil y atractiva de aumentar tu deseo sexual.

Película: Gente que viene y bah, de Patricia Font

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Fantasear es una gran herramienta para avivar tu deseo sexual y, como ocurre con los sueños, no hace falta que las lleves todas a cabo, solo las que tú desees y, sobre todo, aquellas con las que tu pareja esté de acuerdo. Para poder dar rienda suelta a tu imaginación intenta escuchar, leer o ver un relato erótico antes de ir a dormir y déjate llevar por tu lado más imaginativo y sexual.