El parto conlleva una recuperación física y emocional que requiere tiempo y comprensión

El momento que tanto esperabas ha llegado. ¡Has tenido a tu bebé! Seguro que fue un momento maravilloso que trajo grandes cambios a tu vida. Y no es para menos, ¡has traído una vida al mundo!

Pues bien, después de este subidón de alegría es posible que, por momentos, experimentes algo de agobio: las nuevas responsabilidades, los cambios de horarios, tu nuevo rol, cosas nuevas a las que te enfrentas… Quizás también te sientas exhaustx y no te atrevas a decirlo abiertamente.

Y es que, depende del momento o de la gente, un debate sobre la maternidad puede ser aún peor que uno de política. Cada persona tiene su opinión al respecto, tengan peques o no. 

Si entramos más en detalle, quizá uno de los motivos por los que te sientes un poco rarx son los cambios que se han producido en tu cuerpo (¡y no es para menos!). Es normal que haya estos cambios; al final, la naturaleza es sabia y para poder crear vida tiene que hacer algunos ajustes.

Además de estos cambios físicos, puede ser que hayas notado otros cambios internos. ¡Nadie te habló de los “efectos secundarios”Quizás sientas más cansancio, tu libido haya bajado, no te sientas segurx de tu cuerpo o simplemente tengas cambios de humor producidos por el estrés del cambio y por algunas hormonas que hacen de las suyas.

Hoy te traemos algunos consejos para que, poco a poco, puedas re-erotizarte y vuelvas a disfrutar de ti mismx y de tu relación de pareja. ¿Estás listx? 

¡NO me apetece tener sexo!

¿Te apetece lo mismo tener sexo que ir al dentista? A muchas personas les pasa. Incluso lxs especialistas desaconsejan el sexo vaginal durante al menos un mes y medio tras el parto.

Con consejos o sin ellos, es más que lógico que tampoco estés por la labor. ¡Imagínate! Con la producción de leche se libera oxitocina, la misma hormona que se genera tras un buen orgasmo (¡la llaman “hormona del amor”!). Así que, también a nivel químico, tu peque será tu prioridad.

Además, es posible que vivas un simulacro de menopausia: te bajarán los estrógenos y te subirá la prolactina, por lo que a la falta de deseo se le sumará la escasez de elasticidad en la vagina. Pero no te preocupes, esto es temporal. ¡Paciencia!

Así que, si te apetece poco (o nada) disfrutar del sexo, no pienses que te has hecho mayor o que la libido no volverá… Es solo un periodo de convalecencia. ¡El descanso de lxs guerrerxs!

¡Tips para recuperar tu vida sexual!

Hablando se entienden los partos

Como en todo, la comunicación es básica. Si tienes una pareja sexual habitual, antes de nada, explícale la situación y que no queden dudas: “Me apetecería mucho, pero ahora mismo me siento como si hubiese corrido tres maratones cuesta arriba”.

Hay pocos “No eres tú, soy yo” más justificados que este. Nuestro primer consejo es que te estreses lo justo y te comuniques. Verás que contar cómo te sientes te quitará un peso de encima. ¡Esto pasará pronto! No te preocupes.

Estadísticamente, aunque resulte chocante, la vida sexual suele ser mejor tras tener bebés (aunque ahora no lo veas así…).

Haz las paces (contigo)

Empieza por quererte de nuevo. Es habitual sentirse “en guerra” con el propio cuerpo. Hacer las paces con tu propia imagen será fundamental para volver a disfrutar del sexo… ¡La autoestima se retroalimenta!

Muchas estrías se van con el tiempo, pero si no pasa, no eres ni la primera ni la última persona en tenerlas. El tono muscular se irá recuperando y cada cosa volverá, poco a poco, a su sitio. Habrá algunos cambios (y quizá algunas cicatrices), pero forman parte de la vida: y es que son como pequeños tatuajes de momentos importantes, marcas de recuerdos. Aprende a aceptarlos —e incluso a quererlos— poco a poco.

Si te encuentras con el ánimo muy bajo y empiezas a sentirte con pocas ganas de hacer nada, acude a alguien profesional para que te eche una mano. ¡No estás solx! Los sentimientos de tristeza e incertidumbre son bastante habituales. Los problemas hay que afrontarlos, ¡que no te impongan “la felicidad del parto”!

El principio del sexo

No te vamos a engañar. Puede que no estés tan en forma como para darle la vuelta al Kamasutra. Recuerda que es una buena idea acudir a especialistas en sexología o fisiosexología para que te acompañen y asesoren durante la recuperación.

Tómatelo con calma y comienza con estimulaciones exteriores. Empieza por jugar con tu clítoris y recupera sensaciones poco a poco. Primero tú a solas (quizá con nuestros juguetitos…) y después en “modo equipo” con tu pareja sexual. Al principio, sobre todo con la penetración, es posible que disfrutes poco, que el sexo no sea agradable o que incluso quizás duela. Si es así, para, date tiempo y no fuerces... ¡Y no olvides que siempre puedes ayudarte con lubricación extra!

Y cuando estés preparadx... ¡a jugar!

 

  • Puedes probar con Diva, perfecto para el primer sexo postparto. No solo te permitirá disfrutar de los primeros orgasmos, sino que también te servirá para relajar cualquier zona muscular algo cargada. Perfecto, ¿no?
  • También puedes usar al pequeño y manejable vibrador Ivo o a Lolita, a la que sacarás todo su partido más adelante, cuando te encuentres en forma y quieras y puedas estimularte vaginalmente. ¡Un dos en uno!
  • Como primer vibrador vaginal postparto (es decir, para introducirlo dentro de la vagina), recomendamos a Lu. Es liso y manejable, características importantes para que vayas estimulando la zona poco a poco, sin molestias. Además, se calienta hasta 39º, una sensación que seguro que te da aún másplacer.

Si sufriste algún corte o tuviste una cesárea, podrá pasar incluso más tiempo antes de que termine de sanar. Pero seguro que has pasado otros momentos mucho peores y los has superado, ¿verdad?

Aunque no creemos en el concepto de preliminares, el periodo de convalecencia será como un preliminar obligatorio de larga duración

¡Muchos cambios físicos!

Ha sido un esfuerzo tremendo. ¿Cómo no va a haber cambios? El útero, por ejemplo, tardará aún dos meses en volver a ser lo que era. El suelo pélvico cambia tras el embarazo, la cadera se ensancha, los pechos pueden gotear leche… ¡Pero siempre hay un remedio para mejorar nuestra vida sexual!

Los ejercicios Kegel son específicos para el suelo pélvico. Aunque tenemos la suerte de vivir en el siglo XXI y hay decenas de tutoriales por internet, siempre te recomendamos el asesoramiento de profesionales (ya sea en fisiosexología o fisioterapia del suelo pélvico) que adapten un plan de entrenamiento a medida, solo para ti. ¡Y si ya tienes afición al pilates, podrás adaptar los ejercicios para potenciar la pelvis!

Una pequeña ayudita para la recuperación...

 

Te será de gran ayuda empezar con unas bolas chinas, como las Ada Trio, para recuperar poco a poco el tono muscular (cuando el músculo está en reposo) después del parto. Eso sí, es recomendable no usarlas hasta después de la cuarentena y a ser posible bajo supervisión de profesionales. Las bolas chinas consisten en una bola de silicona cuyo interior contiene una bolita de metal que, al chocar con las paredes de la primera, vibra. ¡Esa vibración estimula los nervios y músculos pélvicos que trabajan sin que te des cuenta!

 

Más tarde, cuando te vayas recuperando podrías pasar a las pesas vaginales. ¡Te vendrá muy bien Mel! La diferencia entre las bolas chinas y las pesas vaginales, como Mel, es que estas últimas no vibran. De hecho, el objetivo consiste en hacer un esfuerzo activo para mantenerlas en su sitio, ya que tenderán a caer por la gravedad.

Cambiando completamente de tema: hablemos sobre la estimulación de los pechos tras el embarazo. El goteo de leche no debería ser un problema, siempre puedes soltar “lastre” antes de practicar sexo. Una ventaja de la lactancia es que, a la larga, los pezones se terminan volviendo menos sensibles y permiten otro tipo de juegos…

La nueva anormalidad

Ya te has recuperado físicamente, pero hay alguien más en tu vida. ¡Cuando tienes peques, nada vuelve a ser lo mismo! Puede ser que sientas que tu vida es más caótica, con más imprevistos y cambios; esto no significa que sea peor, solo será diferente. Por mucho que intentes convencerte de que volverás a “la normalidad”, esta no llegará…

Tendrás que aprender a aprovechar de otro modo las horas, a sacar partido a las tardes de siesta y a programar momentos especiales para ti y tu pareja sexual. Deberás disfrutar de los instantes de caos y también te tocará buscar orden para disfrutar del sexo.

La nueva “anormalidad” de tu vida puede ser muy divertida, ¡incluso mejor que tu antigua vida! Un poco de imaginación y muchas ganas para redescubrirte y también encontrar nuevos juegos para disfrutar.

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Porque… ¿quién dijo que los cambios no podían ser para bien?