Relación abierta: qué es, tipos y cómo abrir una relación

Relación abierta: qué es, tipos y cómo abrir una relación

Las relaciones abiertas deben basarse en un vínculo saludable, de confianza y de respeto

El amor ha sido protagonista de libros, canciones, películas ¡e incluso de vidas! El concepto de amor está taaan mascado que parece que deba ser universal e idéntico para todo el mundo, ¡pero nosotrxs sabemos que no es así!

La idea de amor predominante es la del amor romántico, tradicionalmente ligado a la monogamia. Por suerte, cada vez más, nos estamos abriendo a otros modelos de relación. En este artículo te explicamos qué es una relación abierta, los tipos de relaciones abiertas, cómo abrir una relación y cómo gestionar todo lo que ello conlleva.

Dicho esto, tener una relación abierta no es mejor ni peor que cualquier otro tipo de orientación relacional. Siempre que las personas involucradas estén a gusto, cualquier otra opción será totalmente lícita.

¿Qué es una relación abierta?

Empecemos por el principio, ¿qué es una relación abierta? Pues bien, una relación abierta es un modelo de relación que rompe la exclusividad que caracteriza a otros tipos de relación como la monogamia. Es por eso que las relaciones abiertas tienen que asentarse sobre una sólida base de comunicación y confianza, ya que cada relación abierta tiene un significado según los términos que establezcan las personas implicadas.

Estos acuerdos pueden variar significativamente de una relación a otra, ya que cada pareja establece sus propias reglas y límites: mientras algunas parejas pueden permitir encuentros sexuales casuales con otras personas, otras permiten relaciones emocionales más profundas.

Además, es importante que los términos de vuestra relación estén en constante revisión, ya que vuestros límites y preferencias pueden cambiar en todo momento.

Tipos de relaciones abiertas

Tipos de relaciones abiertas hay tantos como parejas. Al final, se trata de establecer los límites que se adapten a vuestras necesidades: el tonteo, el sexo, establecer vínculos afectivos con otras personas, compartir esta información o no, estar presentes o no… Por eso, lo ideal es que busquéis el tipo de relación abierta que os vaya mejor.

  • Relación sin exclusividad sexual: podéis mantener relaciones sexuales con otras personas fuera de vuestra pareja. Ahora, estos encuentros sexuales deben ser casuales y que no conlleven implicación emocional o afectiva.
  • Relación sin exclusividad sexual ni afectiva: podéis mantener relaciones sexuales y establever vínculos románticos con otras personas.
Si os lo contáis o no, si preferís que no sean de un grupo de personas o si preferís no estar presentes son cuestiones que tendréis que aclarar de mutuo acuerdo.

¿Por dónde empiezo?

No todo el mundo es capaz de tener una relación abierta, y es que esta decisión tiene que ver con tu manera de entender la pareja y las relaciones, con cómo gestionas tus emociones, los motivos, tus necesidades, intereses… Pero si la idea de tener una relación abierta te atrae, puede que te encuentres en una de estas situaciones:

  • Ya tienes una relación monógama y quieres abrirla: para abrir una relación de pareja monógama, es importante que exista un vínculo afectivo fuerte y que la relación sea saludable. Si no tenéis una relación sana, será muy, pero que muy complicado que la tengáis al “abrirla”.
  • Quieres empezar una relación: es más fácil tener una relación abierta desde el principio que “abrir una relación”, ya que al no tener una manera de funcionar determinada ni una rutina en pareja, se pueden establecer los ritmos y los límites desde el principio.

Antes de tener la conversación...

Por eso, no te embales y, antes de proponerle a tu pareja tener la conversación sobre abrir la relación, reflexiona sobre estas cuestiones:

¿Estáis bien actualmente?

Si tenéis conflictos actuales o anteriores, lo mejor será que lo solventéis antes de cambiar el tipo de relación. Las relaciones no se abren para resolver problemas, sino para crecer como pareja y atender nuevas necesidades o intereses.

¿Es algo que queremos lxs dos?

Si solo unx de vosotrxs está interesado en tener una relación abierta, la negociación será complicada porque no tenéis las mismas necesidades e intereses o no estáis en el mismo punto con respecto a la reflexión sobre vuestro modelo relacional.

¿Cuál es tu motivación para abrir la relación?

Lo ideal es que cada persona por separado tenga claro cuáles son los motivos que le llevan a querer abrir su relación de pareja y poderlos compartir. Estos motivos pueden ser muy variados, y lo importante es que sean compatibles con los de tu pareja.

Negociar el pacto relacional

Para tener claro qué esperáis cada unx de la relación abierta, tendréis que plantearos conjuntamente una serie de preguntas...

¿Qué espero de tener una relación abierta?

Cada miembro de la pareja debería hablar sobre cuáles son sus expectativas, es decir, qué espera o cómo se imagina el hecho de tener una relación abierta. Es importante hablar sobre estas expectativas y no dar nada por hecho, ya que cada unx tenemos nuestros motivos y una idea de cómo nos gustaría que fuera la relación.

¿Qué pactos acordamos?

Al abrir una relación, os encontraréis con muchas situaciones nuevas. Por eso es importante establecer unas “normas” claras antes de empezar. ¡Planteaos tantas opciones y circunstancias como sean posibles! Así podréis acotar vuestro acuerdo. Aquí te damos algunas ideas:

  • ¿Solo quieres sexo con otras personas o estás abiertx a tener un vínculo afectivo? ¿Y tu pareja? Lo primero sería plantearos si queréis abrir vuestra relación solo en el terreno sexual o también en el afectivo.
  • Permisos y vetos: ¿os pediréis permiso por anticipado para tener relaciones sexuales con otras personas? ¿Existirá el veto?
  • ¿Queréis saberlo todo? ¿Qué os tenéis que contar? Antes de abrir la relación, consensuad qué os vais a contar y cómo lo haréis. ¿Quieres saber con quién se acuesta tu pareja? ¿Y al revés? ¿Seréis 100% sincerxs o preferís no dar detalles?
  • ¿Queréis o no estar presentes? ¿Serías capaz de ver a tu pareja “ligando” con otra persona o prefieres no verlo? ¿Cómo lo abordaréis si surge de repente?
  • Sexo vs. afectos: ¿qué pasa si tienes sentimientos por otra persona? ¿Y si otra persona se enamora de ti o de tu pareja?
  • Tiempo para vosotrxs: es importante no dejar de lado la pareja y también establecer pactos acerca de la misma. ¿Hay alguna actividad que solo haréis vosotrxs? ¿Qué partes de la relación son “solo vuestras”?

¿Qué límites tenemos?

Cada persona tendría que decir cuáles son sus límites. En este sentido, habría que hablar muuucho, y no es una conversación de un solo día. Una forma de abordarlo es plantearse lo siguiente:

  • ¿Con quién? ¿Hay algún veto en este sentido? Por ejemplo, que no quieras que se acueste con amistades comunes, o el hecho de querer saber si surgen sentimientos por otra persona.
  • ¿Cómo? Un punto importante es el relativo a la salud sexual, por ejemplo, con respecto al uso de preservativo.
  • ¿Cuándo? Seguramente haya días en los que prefieras que tu pareja pase tiempo contigo, como por ejemplo el día de vuestro aniversario.
  • ¿Dónde? Este límite también es muy recurrente, ya que puede que no quieras que, por ejemplo, tu pareja tenga sexo con otra persona en vuestra cama.

Recuerda que, por muchos pactos relacionales que hagáis, el sexo no está desvinculado de las emociones, así que a medida que tengáis experiencias, conozcáis nuevas personas o simplemente pase el tiempo y vuestras necesidades varíen, tal vez sea necesario ir actualizando el pacto relacional. La comunicación es lo más importante.

Para abrir una relación tiene que existir un vínculo fuerte y, sobre todo, ¡muchísima comunicación!
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