Consejos y claves para mejorar en el sexo oral para pene

¿Sabías que tu boca puede proporcionar el máximo placer? Es el instrumento perfecto para hacernos gozar. Es versátil, tierna, fuerte, tiene la capacidad de adaptarse a un contorno y cuenta con su propio lubricante natural. Puede besar, chupar, lamer… Vamos a contarte cómo, con la boca y buenas técnicas, podrás dar el máximo placer. Aprenderemos a disfrutar con las mejores felaciones. ¿Te apuntas? No te arrepentirás.

Una felación para cada tipo de pene

De unos pocos centímetros a más de veinte, con diferentes anchos y curvaturas, “cabezones”… Están los que apuntan hacia arriba, los que apenas cambian de tamaño, los que agachan la cabeza o miran para otro lado. Cada pene es totalmente distinto, por lo que, aunque puede haber técnicas comunes, algunas son mas recomendables que otras según el tipo de pene. 

¡Y cada pene lo lleva una persona diferente! Es decir, además de haber diferentes formas, tamaños y comportamientos del pene; los gustos en temas de felación (como todo en la vida) serán muy distintos… ¡Cada persona es un mundo! Y es que no hay una receta mágica para todxs. Aquí enseñamos diferentes técnicas que funcionan, pero de distinta manera dependiendo de cómo sea y lo que le guste a tu pareja sexual. Podéis probar poco a poco y descubriréis qué es lo mejor.

Así que, insistimos en algo que a veces se nos olvida en el sexo y que es lo más importante: ¡comunicación!

De elecciones y erecciones

Recordemos que el pene no es un músculo. Dentro del pene hay unos cuerpos cavernosos que se llenan de sangre durante la excitación y obran “el milagro” de hacer esta parte de la anatomía más consistente, lo que provoca la erección.

pene erecto

La mayoría de penes cambian mucho más de tamaño para estar en plena forma, los conocemos como penes de sangre; mientras otros, los penes de carne, varían poco del estado de reposo al erecto. Independientemente de la dureza del miembro, las felaciones pueden ser muy placenteras para la persona que las recibe, aunque la erección no sea total o incluso sin que el pene esté erecto. Recuerda que usar la boca para dar placer es un juego más; y al igual que el orgasmo no es obligatorio, tampoco la erección es necesaria para disfrutar. 

Las zonas erógenas de las zonas erógenas

Cuando contemplas un pene en toda su extensión puedes pensar que todo él está plagado de terminaciones nerviosas. En realidad, no es así. Casi toda la sensibilidad se concentra en el glande (la punta o cabeza), más concretamente en el semicírculo que bordea el frenillo, así como en el meato (los pequeños labios en la punta). Otro lugar que resulta placentero —aunque no a todxs les guste por igual— es la zona baja del escroto (la bolsa que contiene los testículos) y, siguiendo el recorrido, el perineo (la zona entre el escroto y el ano).

 partes del pene sexo oral zonas erógenas pene

La improvisación en estas “zonas erógenas de las zonas erógenas” da muy buenos resultados. Aunque, recuerda, son lugares muy delicados. ¡No es lo mismo un mordisquito en el lóbulo de la oreja que en el glande!

Ficción vs realidad

Las películas para adultxs son una escuela poco fiable. Aunque en ocasiones pueda resultar excitante la opción que vemos en estas pelis, no tiene por qué mejorar el sexo oral. Como comentábamos en el punto anterior: las terminaciones nerviosas del pene se acumulan en el glande, por lo que con el “modo garganta profunda” es muy difícil que se estimule apropiadamente. 

Por otro lado, el placer debe ser mutuo. Si te apetece intentar conseguir sexo oral profundo… ¡adelante! Pero si no es así y lo último que quieres es pasarlo mal o atragantarte, usa otras tácticas. En la gran pantalla es difícil encontrar sexo oral en el que se usen preservativos. En la vida real, salvo que se trate de tu pareja sexual habitual, haya “exclusividad” y os hayáis hecho las pruebas de ITS, es más que recomendable usarlo.

Otro mito de estas películas gira en torno a tragarse el semen. ¿Es bueno? ¿Es malo? ¡Ni bueno ni malo! Tiene pocas calorías y un sabor bastante neutro (este depende de la alimentación, ¡aquí tenemos un artículo estupendo sobre ello! ). Empieza por hablarlo antes, para que luego no haya “sorpresas”. Si no tienes confianza con la persona con la que estás, será mejor no hacerlo para no correr posibles riesgos de infecciones.

¡A jugar!

Nuestros mejores ingredientes para disfrutar a nuestra pareja sexual van a ser:

👄 Labios: con los que podemos besar, succionar, rozar…

👅 Lengua: con la cual podemos recorrer aquello que nos apetezca y lamer las zonas más erógenas.

🤲🏼 Manos: nos servirán para poder agarrar el pene, acariciar los testículos, el perineo…

1 – Recuerda: ¡No estamos en una película!

Tómate tu tiempo. Inicia el juego como mejor te parezca. Empieza por aproximarte poco a poco, besando y acariciando. Puedes recorrer el abdomen y los muslos, sujetar los testículos… (¡con cuidado! Un mínimo golpe en esta zona puede ser muy doloroso: pasaríais de la excitación al KO técnico en dos segundos).

2 – Usa 17 músculos al mismo tiempo

¿Te parece complicado? Pues los estás moviendo ahora mismo. La lengua los tiene todos. Proporcionalmente, es el órgano más flexible y fuerte, ¡y sin duda el más hábil! Pasa la lengua por los testículos y el tronco del pene. Prueba a mover la lengua rápidamente por lel glande, provocarás una sensación muy placentera… 

3 – Jugar con las manos

Las manos pueden servir para acariciar el vientre, los muslos… aquello que más os plazca. Si quieres conseguir un extra de excitación, utiliza ambas manos para sujetarle los glúteos a tu pareja mientras juegas con la boca. El pene necesita lubricación; si necesitas un extra, podéis añadir al juego lubricantes con sabores. Empieza a masajear el pene de arriba abajo, con firmeza, pero con suavidad… ¡Y si tienes dudas sobre la presión, pregunta!

4 – Con cuidado

Si vas a usar preservativo utiliza el momento para ponerlo lentamente. Con algo de práctica es posible desenrollarlo con la boca… ¡al menos en parte! Si no te gusta demasiado la idea, recuerda que los hay con sabores más apetecibles (¡el látex no es precisamente un coulant de chocolate!).

5 – A por él…

Lleva el pene a la boca; succiona levemente, subiendo y bajando tu cabeza; y acompaña el movimiento con la mano, sujetando el tronco. Sigue un ritmo progresivo. Empieza lentamente y ve incrementando la velocidad. Haz pequeños parones para recrearte, besar… ¡y que el clímax no llegue demasiado rápido!

6 – ¡Unos últimos consejos!

  • Si consigues succionar y usar la lengua al mismo tiempo (no es fácil, pero es posible), conseguirás nuevas sensaciones para tu pareja sexual.
  • Dependiendo de la anchura, ¡ojo con los dientes! Ten cuidado: aunque puede haber personas a las que les guste “un toque salvaje”, no suele ser muy agradable. Es preferible quedarse arriba que intentar bajar a toda costa.
  • Si ya cuentas con el acuerdo y la destreza suficiente, anímate a introducir un dedo en el ano de tu pareja sexual… ¡Puede ser de lo más placentero!
  • Un buen truco, si tu pareja está muy excitadx y queréis estar algo más de tiempo sin llegar al orgasmo, es tirar con suavidad de los testículos hacia abajo (sí, funciona).
  • Quizá hayas oído hablar de soplar para retrasar el orgasmo. ¡Olvídalo! No es una buena idea, puede traer infecciones.

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Recuerda que siempre puedes contarnos tus propias experiencias para que, entre todxs, sigamos aprendiendo nuevos trucos…Disfruta del juego, con tiempo, comunicación y mucho consentimiento.