Déjate llevar para gozar de un verano caliente junto a tu pareja

Las vacaciones provocan bienestar, y el bienestar es lo mejor que le puede pasar a tu deseo sexual. El verano es la mejor época del año para dejarse llevar y experimentar sexualmente y cambiar todas las esquinas que ya conoces de tu piso por espacios más abiertos y fresquitos, como, por ejemplo, la playa. 

Como ocurre con cualquier lugar en medio de la naturaleza, tener sexo en la playa no es tan fácil como parece: hay arena, insectos, turistas, vendedorxs de mojitos y medusas. Aquí van 5 trucos para que lo disfrutes mucho más y te olvides de todos estos factores negativos:  

Lista de cosas imprescindibles para ir a la playa: 

Jugando en la arena

Estáis en modo relax, sin pensar en nada más que en el próximo bañito, os ponéis crema por la espalda como si fuera un masaje erótico, va subiendo la temperatura y, de repente, te das cuenta de que a tu alrededor hay familias y que la arena se te ha pegado a las manos... Vamos, que no es tan ideal como te lo habías imaginado. Pero tiene solución: 

Toalla protectora

Lo ideal es tener dos toallas, una para ponerte encima de la arena y la otra para taparte. La más importante es la de abajo, nada de hacerlo directamente sobre la arena, es la única manera que tienes para reducir la cantidad de arena que entra en tus genitales —y te lo agradecerán mucho. La arena es la peor enemiga de la vulva (y sí, también de la vagina).

Camuflaje bajo la sombrilla

Lo ideal es encontrar un lugar apartado y, preferiblemente, poco visible. Pero si el calentón llega en plena luz del día, ubica la sombrilla estratégicamente o usa la toalla para taparte un poco. Recuerda que el sexo no es solo penetración: puede haber masturbación, caricias, besos pasionales o incluso el uso de algún juguete sexual como Mambo, si tienes vulva, o Lola, si tienes pene, que pueden quedar completamente disimulados debajo de una toalla. 

Bajo la luz de la luna

En el caso de que quieras más intimidad, la noche será tu mejor aliada. Tiene muchas ventajas: es más romántica, hay menos gente, la oscuridad te da más privacidad y, si lo acompañas de un pícnic previo, puede ser un planazo. Eso sí, ¡cuidado con los camiones que limpian la playa de noche o las mareas que suben sin avisar!

 

Jugando en el agua 

Otra de las opciones que tiene la playa es el agua, es ideal para refrescarse y encender la llama si te has quedado medio atontadx bajo el sol. Además tiene la ventaja de que no hay tanta gravedad y puedes jugar con posturas que en tierra firme serían mucho más complicadas. Aquí te dejamos algunos consejos.

El agua no lubrica

Como te contamos en el artículo del Kamasutra acuático, el agua es un gran factor de excitación, pero pese a que pienses que todo debería fluir mucho más, puede ser todo lo contrario, ya que el agua no lubrica. En este caso, el lubricante a base de agua no sirve, necesitarás un lubricante a base de silicona. Pero, si es para usarlo en la vagina, que sea un uso puntual, ya que es muy agresivo y puede generar una infección; en el caso del sexo anal es ideal. 

Las manos mágicas

Recuerda que sexo no es sinónimo de penetración: podéis jugar a meteros mano aprovechando la ingravidez acuática. Podéis bailar con vuestros cuerpos entrelazados y aprovechar para jugar con vuestros genitales y partes más erógenas. Es el momento de poner en práctica el arte del movimiento de los dedos y de la masturbación. 

Postplaya

 

Para evitar irritaciones e infecciones, asegúrate te quitarte toda la arena que haya podido quedarse en tus genitales y no te dejes el bañador mojado durante horas... ¡en verano, las infecciones de orina campan a sus anchas!

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    Esperamos que estos consejos te ayuden a tener alguna aventura picante este verano y ¡que vivan los días de playa!