Los adoras. Son agradables, bonitos… Te gusta cómo te hacen sentir y te falta tiempo para usarlos. Y no, no nos referimos a los complementos (al menos no a los típicos complementos), sino a tus juguetitos de placer.

Bueno, estos juguetes también tienen poderes... 😉

Aunque te queden como un guante, no lo son; hay que cuidarlos de forma distinta. Ya seas de esas personas que les dan un uso esporádico o de las expertas, seguro que agradeces estos consejos para seguir pasándolo bien el máximo tiempo posible.

 Solo tendrás que seguir unas simples pautas y conseguirás que tus juguetitos vivan “para siempre” (“para siempre” = su vida útil) 😊

 

Por qué cuidar tus juguetes: “Hay un amigo en mí”

¿Sabías que en un teclado de ordenador, un cajero automático o un mando a distancia hay bastantes más microorganismos que en un juguete erótico? ¡En uno que se cuide, claro!

¡Espacio libre de gérmenes!

Pero esto no significa que no debamos poner precauciones: La regla de oro es: “Si vas a jugar, primero has de lavar”. Usa un producto específico o agua y jabón neutro. Y recuerda: ¡cada uno a lo suyo! Si un juguete se usa específicamente, por ejemplo, en el ano; es mejor no usarlo en otras partes del cuerpo. Siempre cabe la posibilidad de usar un preservativo (una buena solución, también, para compartir el placer de tu juguete con otra persona).

Las bacterias de cada zona son únicas, si las cambias de lugar se llevan bastante mal con las vecinas…

¡Y no queremos llevarnos mal con nuestros vecinos!

Aunque la suciedad que se acumula en tu compi que vibra es menor de lo que podrías pensar, los juguetes sexuales tienen dos características por las que debemos escuchar esa vocecita diciendo: “¡Cuídame! ¡Cuídame!”.

La primera: se usan en zonas erógenas, algunas de ellas muy sensibles.

La segunda: a veces queremos sacarles todo su potencial y los compartimos con nuestrx compi de juegos.

 

Juntos, pero no revueltos. 

Si sumamos uno más uno el resultado es: ¡cuidado con los “amigos” invisibles! No nos apetece complicarnos la vida con una infección, ¿para qué? Y es que todo se puede solucionar con algunos consejos.

 

Cuidados básicos

Todo el mundo ha visto esos anuncios de desinfectantes que anuncian algo similar a “Destruye el 99,9% de la vida sobre la Tierra”. Con tanta infección vírica y sobreinformación, ya nos da grima hasta tocar una mesa. Te recomendamos no entrar en modo paranoia.

No te líes; no vas a necesitar un laboratorio químico. Con poca cosa vas a lograr mucho.

El agua con jabón neutro no solo deja las manos resplandecientes, también arrastra a casi todo bicho viviente y puede ser un gran aliado a la hora de limpiar tus juguetes. También, puedes utilizar un producto específico, un limpiador de juguetes como Espumín.

¿A que es cuki?  ¡Pues espérate a probarlo! 😍 VER MÁS ❯

 

Pero, vayamos por partes… ¿Qué es lo mejor para cada juguete?

 

¡Mi juguete es totalmente resistente al agua!

¡Felicidades! Su limpieza es bastante fácil. Antes de nada, lo mejor es limpiarlo lo antes posible para eliminar los fluidos una vez usado, aunque sea de forma superficial con un paño o unas toallitas húmedas. Piensa que se quitarán mucho peor cuando estén secos.

Después de correrte, ¡corre a limpiarlo todo!

Cuando tengas la oportunidad (no es una cuestión de vida o muerte… Tampoco interrumpas una buena sesión de sexo o tu descanso para hacer la tarea) usa agua, jabón neutro y un cepillo suave para poder llegar a los pequeños surcos, si es que los tiene.

Ten especial cuidado si tu juguete cuenta con una superficie muy suave para no dañar la textura en un arranque de limpieza salvaje.

Palabra de Dory 🤚 

 Una vez termines la limpieza, llega algo tan importante como la desinfección misma: ¡que quede bien seco! Las bacterias son muy amigas de la humedad. Dejar al aire libre nuestros juguetes durante algunos minutos es un método casi infalible. Los rayos ultravioleta naturales funcionan muy, muy bien. ¡Con precaución, claro! Y sin que lleguen a tener una exposición directa o continua (no queremos que se derrita…).

Mi juguete no resiste el agua…

Resistente a salpicaduras no es lo mismo que sumergible. Si tu juguete funciona con electricidad y no soporta las inmersiones, no “lo ahogues”. Juntar circuitos con agua te puede dejar sin diversión.

 

¡Electricidad + agua no es un buen match!

 

Además, ten en cuenta que si usa baterías recargables, es mejor quitarlas cuando dejes de usarlo. Con el tiempo las baterías se degradan y el ácido resultante es malo para tu juguete (y tampoco es que sea mejor para tu piel).

Opta por una limpieza superficial, pero persistente. Utiliza un limpiador específico para juguetes, que puedas llevar contigo a cualquier lado y que en poco tiempo elimine cualquier bacteria… ¡Nosotrxs lo tenemos! 😉

Cuidados especiales

¡De acuerdo! Tienes juguetes como plugs (con y sin bala), vibradores o cadenas anales o dildos con ventosa.

Si tu plug tiene bala vibradora, como Tango, retira la bala una vez lo hayas usado (se quita a presión) y limpia el plug con agua y jabón neutro o con un limpiador desinfectante. Para limpiar la bala, como casi no tiene contacto con el resto del cuerpo, basta con pasar un paño con cuidado de no mojar la parte donde van las pilas.

Si tu juguete no tiene elementos con circuitos eléctricos... ¡al agua patos! 

Y si no tiene bala vibradora, sumerge sin ningún miedo el plug y lávalo con agua y jabón neutro o usa un limpiador específico.

 

Lubricantes

A ti te puede parecer casi lo mismo, pero para algunos juguetes ciertos lubricantes serán como ácido sulfúrico. Por regla general, cualquier cosa de látex (incluidos los preservativos de látex) “muere” cuando se usa con lubricantes que no sean a base de agua. ¡El aceite se lo come, literalmente!

Comprueba con qué lubricantes tiene luz verde cada juguete.

Las cremas para el cuerpo no son específicas para los juguetes ni para determinadas partes del cuerpo. Muchas veces la base de su composición química es el petróleo. Los experimentos en este terreno no son aconsejables… Lo mismo ocurre con los espermicidas, ¡mucho ojo! Algunos causan irritación y otros son directamente incompatibles con el material de tus juguetes.

Ya sabes... vale más prevenir que curar.

Los juguetes de silicona, por otro lado, suelen ser incompatibles con los lubricantes a base de silicona. En general, estos lubricantes son buenos para usar sin juguetes de por medio. Son ideales para poder jugar con tu pareja bajo el agua o cuando se necesita que la lubricación sea más duradera, como en el sexo anal 😉

Nuestro lubricante con base de agua favorito 😉 VER MÁS ❯

  

El asunto de los lubricantes es todo un mundo. Si quieres saber más, mira aquí nuestra guía completa.

 

Almacenamiento

Insistimos: la humedad es mala malísima para cualquier juguete sexual. Si dejas tus juguetes en un sitio hermético, y queda un poco de humedad; será un ecosistema excelente para “cultivar” algo nada apetecible.

En general, las bolsas de plástico o los materiales que no sean transpirables suelen estar desaconsejados. Una bolsita de terciopelo o cualquier otro tejido limpio y cuqui (¿por qué no?) puede servirte para este propósito. Mira estas bolsas de satén, seguro que te gustan 😉

Complemento Bolsa de satén de Platanomelón

Siempre cuki, nunca incuki 😍 VER MÁS ❯

Por último, al igual que no guardarías un molde de hacer madalenas en el cajón de los cuchillos, debes tener en cuenta el tipo de material de cada juguete para que no se dañen entre ellos al almacenarlos. Vidrio con metal, mal. Metal con látex, mal. Cuero con látex, mal…

 

Otros materiales

El cuero, el “de verdad”, tiene sus propios cuidados. Hay que limpiarlo antes de que los fluidos se sequen, después te resultará casi imposible. Además, piensa que es mejor no compartirlo, ya que es más difícil eliminar la suciedad.

Los fluidos molan mogollón, ¡pero que no vivan para siempre en tus juguetes!

¡Ojo! Hay que distinguirlo de la polipiel. El cuero sintético requiere menos cuidados y se limpia más fácilmente… pero también se degrada antes.

¿Cómo se limpia? Primero con un paño húmedo con un poco de jabón neutro y, cuando el cuero esté bien seco, con un producto específico para este material.

Una vez limpio, la luz solar será tu mejor aliada. Sin embargo, es importante que no te excedas, ya que mucho tiempo con luz solar directa puede tener el efecto contrario al que deseas (¡incluso dañar tu juguete o accesorio de forma irreversible!).

 

Importante ⚠️ no dejarlos in eternum al sol... o podría pasar esto.

Y, por último, ¿tienes un juguete de madera? Bien: hay muy poca diferencia entre el cuidado de los juguetes de cuero y los de madera. Aunque, por lógica, ten en cuenta que no es bueno sumergir objetos de madera en el agua, salvo que sean barcas…

 

Y si quieres compartirlos…

Por último, pero no menos importante, si deseas compartir tus juguetes con tu compi de juegos, te recomendamos usar un preservativo (que sea compatible, por la forma y el tipo de lubricante de base), y así podréis disfrutar aún más.

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¿Has visto? Cuidar de “lo que más quieres” 😉 es más sencillo de lo que parece. Sigue nuestros consejos de mantenimiento y limpieza, evita contratiempos, comparte con cuidado y… ¡prepárate para tu próxima aventura!