Porque tu pene merece el mismo cuidado que el resto de tu cuerpo 

Habrás leído un montón de artículos sobre lo importante que es tener un cuerpo y una mente sanos: que si tecitos, que si mindfulness, que si yoga, que si boxeo, que si tal mantra o tal chakra y un largo etcétera. Nos parecen estupendos y tú decides cuál es la combinación que mejor te sienta, pero en la mayoría de estos artículos se olvidan de un pequeño detalle, esa parte de tu cuerpo que a veces tiene vida propia: el pene. Creemos que, como cualquier otra parte de tu cuerpo, también tiene derecho a cuidados especiales a diario, y no solo cuando sabes que va a salir de su caparazón. 

¿Por qué no le das a tu pene el protagonismo que se merece en tu rutina diaria? Te dejamos 9 consejos esenciales: 

1. Piensa en tu mirá 

Lo primero de todo es conocer bien tu pene. Obsérvalo, explóralo y pálpalo regularmente. Aunque suene a obviedad, es la única manera de conocerlo como la palma de tu mano y ver si hay cambios en la forma, coloración, textura o tamaño, entre otras cosas. La autoexploración es tu mejor arma para que puedas prevenir lo antes posible cualquier infección o enfermedad, como el cáncer testicular. En caso de que tengas cualquier duda, acude a tu centro de salud y no te fíes de lo que puedas encontrar por internet.  

2. La limpieza diaria definitiva 

Seguramente tu rutina diaria es algo así como: suena el despertador (un día más), te duchas rápido, una agüita en las axilas para no oler mal y en la cara para quitar las legañas, desayunas y a currar. ¿No te has olvidado de nada? Mira entre tus piernas, seguro que tu pene te está pidiendo a gritos un poco de atención. 

Incorporando estos 5 pasos en tu rutina diaria, tu pene será el más limpio y reluciente que hayas visto nunca, y así evitarás la acumulación de suciedad y aparición de secreciones: 

  1. Utiliza jabón de pH neutro para respetar el pH de esta zona y evitar posibles infecciones e irritaciones. 
  2. Empieza limpiando suavemente el glande y el prepucio. Desplaza hacia atrás el prepucio y frota esta zona con cuidado pero con ganas para eliminar el resto de secreciones. ¡Ojo! El prepucio tiene que bajar un poco por debajo del glande, pero si no baja más, no insistas ni fuerces. Si tu pene está circuncidado tan solo necesitas lavar bien el glande. 
  3. Sigue limpiando, con abundante agua y jabón, el tronco y el vello de la parte superior. Después dirígete al escroto y limpia esta zona con cariño y dedicación. 
  4. Por último, no olvides limpiar el área del perineo y el ano. Déjala para el final porque es la zona con más bacterias, y es mejor que no entren en contacto con las otras partes. Después de limpiar esta zona, limpia bien tu mano o la esponja que hayas utilizado.
  5. Aclara todo con abundante agua y no olvides secar bien tus genitales.

    3. Sexo: limpieza antes y después

    Lo erótico empieza por el cuidado de tu cuerpo y la atención a la higiene personal y sexual. La higiene diaria es muy importante, pero la sexual casi que más. Sabemos que cuando la pasión se enciende cuesta mantener el control y es fácil dejarse llevar y no pensar en nada más. Solo tienes que acostumbrarte a dedicarle unos instantes clean a este momento pasional, porque pequeños actos como lavarte las manos, la boca, los dientes y tus partes íntimas (antes y después del acto sexual) pueden evitarte muchas infecciones a ti y a tu/s pareja/s sexual/es.

    ¡Extratip!

    Para evitar infecciones, orina después de cualquier relación sexual. Te ayudará a eliminar esas bacterias (que se encuentran en nuestros cuerpos) adquiridas durante el acto sexual. 

    4. Corte de pelo púbico 

    El eterno debate, la eterna pregunta: ¿pelos sí o pelos no? Tenemos que informarte de que el vello púbico está ahí por una razón muy simple: proteger tus genitales. Y en ningún caso es sinónimo de suciedad. Tú decides cómo ves más guapos a tus genitales, si naturales, recortados o depilados. Si escoges esta última opción, mira bien que no quede ninguna impureza que pueda irritar tu piel.   

    5. El outfit perfecto 

    Tu pene es coqueto tanto desnudo como vestido. Reutilizar la misma ropa interior 4 días seguidos con el truco de “por delante, por detrás y al revés” solo sirve en casos extremos, como un viaje dando la vuelta al mundo. Por tu propio bien (y el de la gente que te rodea), ponte calzoncillos limpios a diario. Para que tu pene sea feliz déjale espacio para que transpire dando preferencia a ropa ancha, a no ser que practiques algún deporte, entonces la sujeción es primordial.

    6. Dale placer

    Suponemos que ya sabes que también puedes tener sexo contigo mismx, y el placer que da (solo de pensarlo tienes un cosquilleo que recorre tu cuerpo, ¿a que sí?). Por eso te recomendamos que de vez en cuando te autorregales una buena sesión de masturbación. Es una actividad buenísima para tu salud: baja la tensión arterial, fortalece tu sistema inmunológico, reduce el estrés, te ayuda a conocerte mejor, relaja, ayuda a dormir, aumenta tu capacidad de llegar al orgasmo y, por si todo esto era poco, aumenta tu buen humor y oxigena tus tejidos. Ni tan mal, ¿no? Además, es una actividad que puedes hacer a solas, pero también en compañía, con tus manos o las de tu pareja sexual, pero también pueden entrar en juego los juguetes sexuales para disfrutar al máximo de todos esos beneficios. ¿Necesitas alguna excusa más para masturbarte? 

    7. Para que se mueva como pez en el agua

    El uso de lubricantes es una manera sencilla de incrementar tu placer y evitar irritaciones en esa piel tan sensible que recubre tu pene. Con su uso ganarás sensualidad, deslizamiento y diversión, mucha diversión. Porque hay lubricantes para cada ocasión, superficie, lugar, sabor, ¡y también los hay veganos! En caso de duda, aprende, prueba distintas modalidades, experimenta con lubricantes de todo tipo en tu práctica sexual, tanto si juegas a solas como en compañía (¡los juguetes también cuentan!). Consejo: si usas juguetes de silicona utiliza siempre lubricantes a base de agua para no dañarlos. 

    8. El tamaño sí importa

    Sea cual sea tu orientación sexual, toda práctica conlleva riesgos de coger o transmitir alguna enfermedad de transmisión sexual. Limita esos peligros y mantén relaciones seguras y excitantes con preservativo, ¡es algo fun-da-men-tal! Aquí vamos en serio, y no valen excusas tipo: “Es que el preservativo es muy incómodo y no se adapta bien a mi pene”. ¿No te has parado a pensar que seguramente es porque no usas la talla adecuada? Hay marcas de preservativos como MySize que te permiten un confort extra al poder escoger tu talla ideal. Aquí te dejamos una guía para saber medir bien tu pene, ¡bienvenido al mundo de la comodidad a medida!

    9. Test, test y más test

    El último paso y uno de los más importantes. Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un problema importante de salud pública tanto por su magnitud como por sus complicaciones y secuelas si no se realiza un diagnóstico y tratamiento precoces. Los datos de 2019 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran como más de un millón de personas de entre 15 y 49 años se contagian cada día, y se registran cada año más de 376 millones de nuevos casos de clamidia, gonorrea, tricomoniasis y sífilis. 

    Es por ello que queremos que esto se te quede grabado: test, test, test, test y más test. Hazte tests, pregunta por tests, recomienda tests, no te cortes, no pasa nada. Si lo haces de manera regular podrás detectar lo antes posible si tienes una ITS. Puedes preguntar en tu centro de salud habitual o, si te da corte, puedes ir a un centro especializado en atención sexual. Lo mejor de estos centros es que van a tratarte con el máximo respeto y confidencialidad, y tranquilx, que tampoco te juzgarán por tus actos ni tu orientación sexual.    

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    Una cosa tiene que quedarnos clara después de estos consejos: una actitud responsable e higiénica que cuida las partes íntimas is the new sexy. ¡Que corra la voz!